domingo, 6 de julio de 2014

Mi Vecino




Es impresionante verte llegar en tu caballo, tan guapo y con ese porte gallardo, como un príncipe que es capaz de luchar contra quien sea necesario y del modo que sea necesario por su hermosa princesa, y lo mejor, dejando mis sueños de lado. Ese príncipe que es capaz de que con tan solo verlo, me hacer sentir esa sensación tan rica de excitación. Mmmm me encanta ver como desabrochas tu camisa después de llegar del rancho, a donde asistes a cuidar tu ganado lo haces tan lento que quisiera estar ahí ayudándote a hacerlo. Te imagino de una y mil maneras, basta verte a lo lejos para que yo sienta un deseo inmenso de verte en mi cama; cierro los ojos y me imagino a tu lado haciéndome el amor con esas manos fuertes que son capaces de controlar una vaca y un toro mismo de ser necesario, y cuando los abro estás ahí viéndome, sonriendo, dirigiéndome esa sonrisa que me encanta, me ruborizo, temo que leas mis pensamientos y descubras lo mucho que me excitas... 

Y llegó ese día tan esperado, estabas ahí en tu casa, tan guapo como siempre, con esa camisa que me encanta, cómo hace que te vea con esos jeans que hacen ver tus piernas 'mmmm riquísimas', pues con ese nerviosismo lógico mio, llegué a buscar a tu hermana y me invitaste a pasar, yo me sentía muy nerviosa y temerosa, con un cosquilleo muy especial en mi entrepierna. Cuando saliste tú, me sentí un poco no, un mucho afortunada; me dijiste 'pasa, mi hermana salió un momento y pronto regresará. Espérala en la sala si gustas', afirmé, mas con alegría de que no estuviera, porque tendría la oportunidad de dirigirte la palabra, cosa que aun no hacía al ingresar a la sala. Venías detrás de mí y sin decir nada me abrazaste por la espalda, pegándome tu cuerpo que solo veía de afuera, y al sentir tu hombría me sentí tan excitada que nada me importó. Esos brazos fuertes estaban ahí conmigo 'mmm', rodeando mi cuerpo me volteaste hasta quedar frente a frente, me levantaste y pegaste a la pared, yo en ese momento deseaba todo de ti. Comenzaste a besarme tan deliciosamente, hurgando mi boca con tu lengua y con una mano acariciabas mi cuerpo, recorriéndolo completamente, yo correspondía a tus besos y caricias, haciendo lo mismo, tocando todo tu cuerpo entregándome a la pasión que por tanto tiempo había reservado para ese momento. Llevaste tus dedos hasta llegar a mi vagina, hurgaste mi intimidad que te esperaba anhelante, deseosa de sentirte, 'mmmmm' podía sentir tu virilidad tan grande y deliciosa; de pronto me bajaste de tus brazos, depositándome en el sillón, era tan delicioso el temor de que alguien llegara a entrar a la sala, eso me excitaba más. Al depositarme en el sofá, fuiste bajando tus labios, primero a mi cuello al mismo tiempo que con una mano dejabas al descubierto mis pechos erguidos y esperándote ansiosamente, con la otra mano seguías hurgando mi intimidad que ya amenazaba con tener un orgasmo delicioso. Gemía en tu oído y eso te ponía mas excitado aun. Fuiste bajando tu boca a mis pezones y 'mmm' jugaste con ellos muy delicioso, al seguir bajando por mi vientre, tu lengua, llegaste a mi intimidad que te esperaba ansiosa y muy mojada, gozando inmensamente con tus dedos, logrando un orgasmo 'mmmmm' riquísimo, fue tan delicioso cuando posaste tus labios, bebiéndote mis jugos 'sí, sí, sí, sí. Así, bebéte todo, es por ti y para ti', me tenías tan caliente que yo deseaba que me poseyeras, te decía 'ya dame tu pene delicioso, antes de que llegue alguien', hiciste que me pusiera a gatas y me lo diste todo de una sola estocada, era delicioso y tan grande, yo te regalaba mis gemidos, tú me agarrabas de la cintura y aumentabas el ritmo. Yo gozaba al máximo, pensaba que si venia alguien nos podría ver y temía que fuera tu mujer, eso me hacia chorrear deliciosamente. 'Así, dame más, todo, gozame'. Lograste hacerme derramar nuevamente, pero ahora hasta tú lo hiciste conmigo, fue un placer inenarrable. Nos arreglamos las ropas porque escuchamos que alguien estaba en la puerta, te retiraste y yo me quedé sola, satisfecha y con mas deseos, muchos más, de que se volviera a repetir esa rica cogida, claro no acordamos nada pero esperamos el momento de que vuelva a pasar y solo nos queda sonreír, vernos y ser cómplices de un secreto riquísimo, disimulando delante de mi marido y tu mujer. 'Mmmmm' soñando con el momento que nos espera sin compromisos ni juramentos que es lo mejor... definitivamente lo prohibido es lo mas sabroso :) 

Rocio Sanchez Ruvalcaba