sábado, 28 de diciembre de 2013

Todo comenzó hace tiempo.





Me di cuenta de que me miraban de una forma distinta. Claro que a los dieciocho años, yo no podía ser la excepción. Modestamente, llamo la atención, aún sin proponérmelo.

Más aún cuando me lo propongo. El caso es que me gustaba esta situación. Me las ingeniaban para sentarme casi frente a él y bastaba un cruce de piernas para que sus ojos me exploraran todo. Brillantes, lujuriosos. Nadie se daba cuenta salvo yo.  Y nunca dije nada, para no tener problemas.

Casi como un juego, comencé a buscar su proximidad, procuraba estar aparte con él, conversaba de todos los temas... Yo sabía que me veía a mí. Y eso me encantaba.

Conforme iba pasando el tiempo y la intimidad entre nosotros crecía. Escotes, faldas cortas. me ponía faldas que me llegaban a los muslos. Lo tenía pendiente de mi cuerpo. Le iba a fascinar.  Sé que le llamaba mucho la atención.

- ¡Hola! – saludó cuando abrí la puerta, dándome un beso en la mejilla. Pero me rozó los pechos ligeramente.
- ¡Que sorpresa! - Sabía disimular muy bien... Parecía haber estudiado la táctica. Me divertía el juego.

Estando con tanta gente mantuve las rodillas juntas por algún tiempo. La mirada fija entre mis piernas. Fingí acomodarme y las abrí más aún. Ya debía poder ver los pelitos de mi conchita. Estaba inquieto. Le di un espectáculo que sería inolvidable.

Las tetas, la concha, no se perdió un detalle. Me causaba gracia ver como trataba de disimular el bulto en su pantalón al levantarse...

Yo estaba realmente divertida, Y algo excitada, debo reconocerlo. Pasé a ser yo la que se babeaba mirándolo.

Nuestra relación se fue haciendo más íntima y desinhibida. Tácitamente parecían entender que la cosa quedaba entre los dos, y evitaba todo comentario o situación que pudiera comprometer nuestro secreto.

Eso era evidente. Delante de la gente, los diálogos eran convencionales, normales, pero cuando estábamos solos la cosa cambiaba, los temas se fueron haciendo más comprometidos, el juego de miradas era explícitamente erótico y no ocultábamos la atracción que el sentía por mí ni la que yo experimentaba por él.

En una ocasión me dijo
- ¿Algún día, te podrías apiadar de mí y dejarme ver más tus piernas? - su mirada pícara era toda una invitación.
No pude resistir la tentación de jugar con sus sentidos.
- Claro, yo caliento el agua, y después las demás chicas se toman el té… - procuré ponerle a mi sonrisa toda una carga de insinuación.
- Bueno, ¿y si te lo tomas tú?, mejor…  - no dije, y me dio miedo que se insinuara tan abiertamente.

Era la primera vez. Ya no se trataba sólo de miradas… Traté de conversar con mis amigas, pero no podía concentrarme.  Él además de mirarme, quería cogerme. Eso me tuvo agitada todo el resto de la tarde.

Sentía la conchita húmeda y las mejillas ruborizadas. ¡Qué sensación! Esa noche, en la cama la lujuria me desbordaba.

Pero porque él se había insinuado mucho, no podía quitármelo de la cabeza. Imaginaba que me cogía.
¡Por favor! Tuve dos orgasmos seguidos.

Al día siguiente, lo miraba ir y venir y mi sangre se revolucionaba.
- No te pongas celosa, eso nunca va a pasar

Y él me dijo...
- ¿Te gustaría salir el martes? – me propuso. Ya lo tenía donde yo quería.

El lunes estaba como loca. Definitivamente, se iba a morir… En algún momento, reparé en que, decididamente, estaba pensando en desnudarme delante de él. Esa certeza me excitó totalmente. Separé las piernas y me acaricié el pubis, que estaba empapado. El olor de mi flujo fue el detonante. Me masturbé deliciosamente hasta que sobrevino un orgasmo estremecedor.

El martes por la mañana, Tenía que encontrarme a las nueve con él, de modo que me preparé y salí después de desayunar,

- ¿Lista para disfrutar? – Me pregunto
- Totalmente – respondí.
¡Cómo me gustaba sentirme deseada de esa manera!

Quería excitarlo un poco más. Era un pequeño paraíso.
- ¿Nos vamos a quedar aquí? – pregunté,
- ¿Te gusta este lugar? – Podemos nadar y tomar sol…
Me miraba con picardía. Sabía que me gustaba que me mirara. Me volví hacia él, sonriendo.
- ¿No estarás pensando que me voy a desnudar? – quería ver su reacción.
- Me parece que tú tienes muchas ganas de verme desnuda… - sonreí, levantando los brazos. Mi conchita ya se humedecía.

Sentí su aliento tibio sobre mi cuello y su mano acariciar mi espalda. Mis pezones se endurecieron, marcándose sobre la fina tela. Separé mis pies, sintiendo la brisa de la mañana acariciar mis partes más íntimas.
- ¿Y que harás? - Pregunte
- lo que tú quieras - respondió
- ¿Lo que yo quiera? – pregunté, insinuante, mi boca entreabierta cerca de la de él, era una tentación que él no pudo resistir. Me besó profundamente, jugando con su lengua. Me sentí penetrada y me descontrolé.

Basta de juegos. Quería que me cogiera en ese momento. Solo los dos. La mano de él se deslizó por debajo de la falda y me acariciaba la conchita. Sabiamente, separaba los labios vaginales y jugaba con el clítoris, provocándome un sin fin de sensaciones, cada cual más placentera. Noté que introducía un dedo y abrí más las piernas para darle lugar, mientras su boca había abandonado mi boca y chupaba mis pezones erectos por encima de la blusa.

Ni una palabra. Todo estaba sobreentendido. Desde hacía algún tiempo, los dos sabíamos que terminaríamos cogiendo. La voz de él sonaba ronca mientras descendía con su lengua por mi vientre hasta llegar al pubis.
Acaricié sus cabellos, guiando su boca hasta donde él y yo queríamos que llegara. Sentí su lengua recorrer todo mi sexo y penetrar en mí, mientras con sus manos hacía estragos con mis pezones.

Me llegó el primer orgasmo. Intenso e inesperado. Grité mi placer en la soleada mañana. Se colocaba detrás de mí, sus manos acariciaban con violencia mis tetas mientras una de las mías buscaba su verga.

- Mmmm… pensé y mi conchita se contrajo en un nuevo orgasmo.
El levantó su cara, empapada por mis jugos. Irguiéndose, me besó salvajemente en la boca y pude percibir el gusto de mi propio flujo. Agradable. También era interesante. Sentí que me volvía loca con él.
- Me quieres coger… - murmuré –
El adivinaba mis pensamientos y ya no tenía secretos con él.
- Sííí… - me entregué -  quiero que me cojas toda, quiero sentirte dentro mío… - estaba desbocada, él se quitó los pantalones quedando desnudo, y él comenzó a frotar su verga contra mi conchita, entre mis piernas abiertas, volviéndome loca hasta casi perder el conocimiento.

Nunca me había sentido de esa forma. Tan caliente. Esa es la definición perfecta. La sangre corría desaforadamente por mis venas, mi corazón golpeaba en el pecho, el sudor en mi piel. Todo era un fuego. Mi espalda contra la pared amasaba mis tetas sin piedad, causándome una mezcla morbosa de dolor y placer, y mordía mis hombros y mi cuello. La verga de él, frotándose contra mi concha hasta quedar totalmente empapada por mi flujo; levantó mis piernas, dejándome suspendida en el aire, sostenida únicamente por sus brazos.

- Siénteme – me dijo y me preparé para que me penetrara. En cambio, bajo y fue su cara la que se abrió camino entre mis piernas totalmente abiertas hasta la entrada de mi vagina. Noté la presión de su lengua adueñarse de mis sentidos. Centímetro a centímetro me pasó su lengua entre mis gritos de placer y mares de flujo que salían de mi vagina.

- ¡Ay qué tremenda lengua¡ – me escuché a mí misma decir entre la lujuria – ¡Me vuelves loca, me vas a dejar sin conchita!
- ¡Gózalo, sé que te gusta! – Se retiró dejándome con ganas de más,
- No seas golosa… - Los dedos de él acariciaban mi conchita, humedecida
- Tranquila…. - adivinando mi temor, comenzó a dar más ritmo a su bombeo dentro de mí, sobándome y chupándome las tetas, de modo que mi atención volvió a concentrarse en él y disfrutar de las caricias.

Otro orgasmo me hizo olvidar totalmente mis temores. Sabiamente, como un experto comenzó de nuevo las caricias. Sentí un calor que me invadía, no paraba de chupar mis tetas.
- ¡Acabaste como cuatro veces ya! - estaba maravillado de cómo gozaba yo con él.
Grité, totalmente zafada – hazlo otra vez
- Despacio, disfrútalo – con voz calma me hizo enervar aún más, me desaté totalmente. Si con todo aquello me sentía en la gloria. Comencé a agitar mis caderas, sintiendo el roce de los dedos.

- ¡Ya está! - Los sentía vibrar dentro de mí, experimentando múltiples orgasmos. Durante un tiempo más me abrazaba y besaba tiernamente, mientras sus manos acariciaban mi cuerpo. Me sentía maravillosamente mimada y suspiraba enternecida por las atenciones de él. Se retiró de mí.

- saciada y feliz. Mmmm… – susurré, cerrando los ojos, sintiendo el sol que acariciaba mi cuerpo desnudo.

- ¡Hace tiempo que te tenía ganas! – sonreía él, relajado a mi lado, pero no sabía cómo empezar… y me volvió acariciar. Me chupaba las tetas y mi conchita estaba nuevamente empapada, y él Estuvo jugando con mi conchita por un rato hasta que se paró.
- ¡No te quejes que te gusta, viciosa! – la sonrisa burlona de él me terminó de desquiciar. Lo mordí con todas mis fuerzas hasta casi sangrarlo y apreté mis piernas alrededor de su cabeza mientras, experimentaba el orgasmo más profundo que recuerdo.

Como si fuera un detonador, y el reía mientras recuperaba el aliento,

– ¡Es más peligroso cogerte a ti que ir a la guerra! – me miraba con picardía.
Había despertado en mí una fiera. Nunca me había sucedido. Y nunca me había sentido tan bien.
Esto marcó el estilo de nuestra relación, cada vez que nos veíamos parecía una batalla. Era una cariñosa violencia que me tenía atrapada.


Volvía a casa feliz y satisfecha. En lo que cabe...

domingo, 15 de diciembre de 2013

Gerardo



Gerardo

Pase por el almacén de Gerardo, tenía mucho tiempo que pasaba por ahí esperando encontrar el collar de perlas que tanto me había gustado y tenía la esperanza de que hubiese bajado de precio, al llegar al aparador ya no lo encontré entonces entre a la tienda y le pregunte a don Mario, el papá de Gerardo que, ¡qué le había pasado al collar de perlas que estaba en el parador que si no sabía que lo tenía apartado con Gerardo su hijo y me contesto, ese chico aun no llega a la tienda para el turno de la tarde si quieres hablar con el ven más tarde y se retiró de mi para meterse en la bodega, me quede muy enojada pues ya le había dado a Gerardo un adelanto para que no lo vendiera llegue más tarde y ya estaba Gerardo en la tienda, - oye donde está mi collar, - le dije… el me contesto - guardado, como me dijiste hasta que lo puedas sacar, ¿Qué, ya vienes por él? - Me dio mucha pena porque yo ya estaba reclamando y él tenía guardado mi collar. Se me quedo mirando a los ojos y me dijo si lo quieres te lo doy hoy mismo, pero espérame a que cierre la tienda ya faltan 5 minutos entonces dije… este algo quiere y pensé, joven guapo muy atractivo y por encima de su pantalón se ve abultado, mmm creo que sí me espero, entonces le dije, está bien espero a que cierres la tienda, llego la hora y comenzaron a cerrar las cortinas y don Mario le dijo a Gerardo - cierra bien yo me voy porque tengo que ver a unos proveedores y se fue… a mí me dijo antes de cerrar que me escondiera en la bodega y así lo hice cuando llego me dijo aquí está tu collar, pero todavía no tengo el dinero completo, le dije, no importa, te lo regalo, me dijo que siempre me veía con ojos de amor y que no quería abusar de mí que si quería podíamos conocernos poco a poco y que le diera una oportunidad… me quede desconcertada creí que quería por lo menos un faje, pero no, quería una relación en serio conmigo al verlo tan apenado me acerque tome sus manos y las puse rodeando mi cintura y le plante un beso de esos, apasionados, él se prendió de inmediato y respondió a mi beso con desesperación parecía que estábamos pegados porque así estuvimos por muchísimo rato de pronto sentí como su miembro comenzó a crecer, lo sentía en mi entre pierna, baje la mano y lo toque, madre mía era enorme de inmediato me encendí no podía creer que estuviera pasando, me levanto mi vestido y acariciaba mis piernas hasta que hizo a un lado mi tanga para meter sus dedos en mi vagina wow que delicia, yo separaba mis piernas para darle paso a que me los introdujera aún más profundo porque ya no aguantaba más estaba muy excitada y su boca pegada a la mía nuestras lenguas entre lazadas, yo abrí mi blusa para dejarlo besarme los pechos, ¡oh dios mío¡ que exquisito hasta que por fin le dije - ya por favor ya dámela, el comprendió mi petición y se bajó el pantalón con todo y trusa y me levanto de las nalgas y con mis piernas lo abrace y entonces me penetro estaba tan lubricada tan mojada que entro con mucha facilidad pero bien apretadito - así mi vida, así, más fuerte más fuerte - levante mis brazos tocando una barra de metal y ahí me colgué, el entonces metió su lengua en mi vagina y yo colgada de la viga pero sintiendo su lengua moviéndose dentro de mi hasta que me solté y caímos al suelo... jajaja era medio cómica la escena... los dos seguíamos besándonos y ahí tirados en el piso me volvió a penetrar, nos besábamos y acariciábamos el rostro y nuestros sexos gozando la delicia de la pasión que nos encendía comprendimos que ya no nos separaría nada ni nadie y así comenzó nuestro amor eso tiene ya 30 años que paso y aun nos damos nuestros encuentros en el almacén de mi suegro porque nos casamos y desde entonces somos muy felices y en el almacén seguimos cumpliendo nuestras fantasías sexuales.


PILAR

sábado, 30 de noviembre de 2013

Desde el acantilado de Torres.


La noche era estrellada, el viento jugaba con mis cabellos, en mi rostro sentía la suave y dulce brisa marina como la caricia de un amante entregado.

El descapotable desafiaba las curvas de la carretera, deslizándose como la lava de un volcán hacia el mar. El fular que rodeaba mi cuello batía al viento. Mi feliz y alocada risa se confundía con los ruidos del viento y de las olas del mar, me sabía atractiva, bella, admirada, deseada.

La presencia de Alberto, me excitaba, sus grandes ojos verdes, su pelo con algunas canas, un poco largo por el cogote acentuaban aún más su aspecto de galán atractivo, Sus cabellos ondulados me incitaban a acariciarlos, me encantaba meter mis dedos entre ellos, mesar sus ondas y juguetear. Sus piernas eran fuertes y largas al mismo tiempo que musculosas. Sus manos huesudas sus dedos largos y finos, de uñas bien cuidadas, parecían hechas para la caricia, eran cálidas, suaves, de piel tersa, se diría que eran hábiles para las artes amatorias.

Al otro lado de la carretera había un bosque lleno de árboles milenarios donde las familias iban a pasar los días festivales.  El paisaje muy incitante con la luna reflejándose en el mar, parecía invitar al amor y la fantasía.

Para contemplarlo mejor, nos detuvimos a un lado de la carretera, desde allí, podíamos ver el acantilado. Las luces de un caserío y de algunas pequeñas aldeas, se divisaban al fondo, se diría que eran como las pequeñas lucecitas de unas casitas de muñecas. 

Bajamos del coche, para poder contemplar mejor aquel paisaje.

El panorama que se contemplaba era alucinante. Alberto se me acercó muy atrevidamente tomo mi rostro con una de sus manos, entonces clavando sus ojos en los míos, paso su dedo índice por los perfiles de mis labios y dibujándolos. Mimosamente los beso con mucha dulzura, provocándome un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo poniendo en alerta toda mi voluptuosidad. Mi corazón trotaba más que latía. Todo empezó a despertarse en mi sensualidad

Me sentía deseada, me encantaba el juego, el coqueteo, volverle loco de deseo y saque mi lengua húmeda, de una manera muy insinuante, ¡me gustaba sacarle de quicio!, hacía como que quería morder su dedo, este gesto coqueto le provocaba, era lo que en realidad yo quería, volverle loco de lujuria y pasión.

Me sentía... excitaba... una sensación de placer me invadía...

Note como su bragueta se abultaba. Había conseguido traerlo a mi terreno, excitándole, disfrutaba con el juego. Su respiración era muy agitada y a veces entrecortada. Le gustaba jugar con mi boca, con mis besos, mi lengua mojada lamía toda su cara . Besaba sus ojos, mordía sus mejillas, su barbilla, me sentía totalmente embriagada de placer.

Sentía el aroma de su piel. La suavidad de sus manos, la delicadeza de sus caricias. Todo esto producía un elixir muy extraño que me transportaba a un mundo casi irreal.

Me llevo hacia el asiento trasero del coche, lo abatió, nos instalamos y comenzó a acariciarme, primero abrió mi blusa y comenzó a chupar mis pechos, lamiéndolos, sus dedos pellizcaban mis pezones, los acariciaba, jugaba metiendo sus dedos por debajo del sujetador, creí morir de excitación, quitó mi blusa y se inclinó a besarlos y mordisquearlos, estaban duros, excitados. Abrí su camisa y pasé a tomar parte en el ritual del sexo, fuerte y lascivo, mi lengua húmeda mojaba todo su torso. Jugaba con sus vellos, tiraba de ellos provocándole a veces un ligero dolor mezclado con placer.

Me gustaba. Le sentía entregado a mis caricias y notaba que su miembro cada vez estaba más duro y su calor se advertía a través de su pantalón. Su camisa abierta delataba su respiración agitada. El juego en el que estábamos inmersos era cada vez más caliente, el deseo al gozo se hizo dueño de la situación, sudábamos. Nuestros cuerpos estaban salados, calientes. Los cabellos despeinados, mojados. Se diría que estábamos embriagados con los efluvios que emanaban nuestros cuerpos, llenos de pasión, las caricias llenas de lujuria nos sacaban de la realidad. La pasión latente anulaba nuestras voluntades.

Al sentir el calor de sus manos suaves como me acariciaba entre mis piernas, mi vagina se abría, se llenaba de humedad, esperando el calor de su miembro eréctil, necesitaba sentirle cerca y excitado para apagar la fogosidad que invadía todo mi ser. Buscaba su pene, lo tocaba, lo lamía de una forma glotona como si se tratara de una deliciosa golosina.

Yo llevaba una minúscula minifalda, tableada, que al estar sentada dejaba ver muy espléndidamente, mis piernas bronceadas. Alberto, aprovechó lo minúsculo de la falda que le daba facilidad para poder deslizar sus manos, llegó al comienzo de mi tesoro y con uno de sus dedos retiró parte de la braguita, metiendo su dedo dentro apreció que estaba muy mojada me miró y como con un susurro me dijo:
- estas muy mojada ¡me gusta! - y deslizó su dedo pulgar hacia el clítoris acariciándolo muy suavemente produciéndome un placer que me hizo abrazarme a él para poder controlar los movimientos casi convulsivos, Alberto al verme gozar de esas formas, no pudo controlar su impulso y me sentó encima de sus rodillas y metió su miembro eréctil dentro de mi pequeña cueva . Su orgasmo fue muy fuerte y profundo. Buscaba mi boca para beber en los labios que habían sido los inductores a esta pasión que aún dejaban rastro del gozo disfrutado.

Su respiración era de nuevo diferente, de pronto metió su mano por debajo de mi blusa y me arrancó el sostén, jugaba con mis pechos, pellizcando muy suavemente mis pezones acercó su boca y los lamió, le gustaba morderlos delicadamente, mi olor a mujer excitada, era como una embriaguez que le anulaba otro pensamiento que no fuera el gozar de nuevo, todo ese juego me colocaba fuera de control.

Aunque no hacía ni media hora que habíamos gozado salvajemente, deje mi mano colocada encima de su bragueta. Alberto reaccionó de nuevo y volví a sentir el calor de su miembro y su dureza.

La excitación nos empujaba a la lujuria de nuevo. Sus labios buscaban los míos como poseído por un solo pensamiento, el lívido estaba al máximo.

Cuando el noto mi mano sobre su bragueta se removió en su asiento y alargando su mano la deslizó por debajo de mi minúscula falda.

Volví a acariciarle por encima de su pantalón. Abrió la cremallera del mismo y cogiendo mi mano la puso encima de su pene, con pasión me incline y la metí en mi boca, la chupaba, la lamía estaba muy caliente. Abrió la puerta del coche, salió de él. Bajó sus pantalones, me quito las bragas, sentándome encima de él metió su verga en mi pequeña cueva que de nuevo estaba caliente y mojada, empezamos a movernos a bombear para que el placer fuera pleno, lo sentía tan dentro que, casi me hacía daño, pero era un placer inmenso, yo notaba como su semen salía y lo derramaba dentro de mi vagina, sintiendo el orgasmo al mismo tiempo. Mis rodillas apoyadas en su asiento me ayudaban para poder mover mejor mis caderas, y de ese modo poder dar más movimiento a su pene que yo apretaba con los músculos de mi vagina. Alberto estaba enloquecido, era como si su pasión le produjera frenesí, movía su cintura, sus movimientos eran acompasados, suaves, al unísono, hasta que sentimos que nuestros líquidos se mezclaban.

Fundidos los dos en un mismo placer alcanzamos un orgasmo pleno, donde nuestros cuerpos habían disfrutado al máximo de la voluptuosidad de dos seres apasionados dejados llevar por el rumor del viento mezclado con la espuma del mar.

Nuestras miradas se encontraron y se hablaron sin palabras durante algunos segundos nos unimos en un apasionado beso.


Corregimos algo nuestros aspectos y nos vestimos, pusimos de nuevo los asientos en su forma correcta y nos deslizamos carretera abajo para incorporarnos a la civilización. Pero los dos éramos conscientes de que algo nuestro había quedado impregnado en ese lugar, donde la noche la luna y el mar fueron cómplices de la pasión y voluptuosidad de una noche sobre el acantilado.



domingo, 17 de noviembre de 2013

Relato erótico: 'Hoy'



Hoy...

Hoy sentí la suave caricia de tus manos sobre mi cuerpo, y al sentirla me estremecí varias veces, fue una caricia dulce lenta y tierna, sobre mi ropa sentí como se elevaban mis pezones poco a poco, mis piernas se abrían cada vez más para dar paso a tus caricias entre ellas, sentí vapor saliendo de mis entrañas, deseaba que me tocaras más fuerte pero no fue así, tus movimientos eran suaves, tersos apenas rozando…. De vez en cuando alcé mi cuerpo para que tocaras con más dureza, pero tu mano se movía lentamente hacia otro lugar... susurrándome palabras bellas solo a mis oídos...

¿A quien perteneces?  Me decías al oído y tu respiración tan cerca me estremecía... yo con voz suave entre cortada contesté soy tuya... solo tuya siempre...

¡Qué bellos movimientos son los de tu mano!

Cuando por fin acariciaste dentro de mi playera ajustada solo rozabas mis pezones con tus dedos como hojas de otoño cayendo en mi cuello, sobre mi pecho y hurgando mi vientre, de vez en cuando alcanzabas mi rostro...

Deseaba lamer tus dedos, pero solo atinaba a rosar tu cuerpo con mis labios mientras tú, seguías el ritual con mi cuerpo desde mi cabeza hasta mi entrepierna lentamente...

Una y otra vez, arriba y abajo sin cesar, cuando llegaste a mis piernas, sentí tu palma firme rozando la zona de mis delirios. ¡Sentía explotar!

Ese calor que salía de mi vientre me volvía loca ansiosa de que tocaras adentro, desesperada porque te adentraras y así de pronto sin avisar, medio y anular se hundieron en mi interior me abalance para sentirlos más, pero así como llegaron se fueron dejándome aún más excitada y deseosa de tus caricias, poco a poco me desnudaste, mientras lo hacías tus manos recorrían cada parte de mi cuerpo lentamente, despojándome de mi ropa, sentí la huella indeleble de tus dedos en mi piel... ahora el tacto es completo y nítido, suave y lento, apenas rozando y yo revolcándome porque lo hicieras más fuerte... tus manos iban de arriba a abajo sin piedad ante mi ansiedad, la palma de tu mano rozo mi clítoris enardecido y sentí como bajaba lentamente entre mis labios mayores el río de fuego que desbordaba desde los menores... de pronto índice y medio salían y entraban lentamente, suave como caricia de pétalo, hurgando ahí dentro como medusa a una esponja y al sentirla lentamente acaricio, suave.... haaa... tan suave.... que dejo salir un poco de mi savia... fue grandioso un temblor imparable en todo mi cuerpo, tanto que no lo detuve por mucho tiempo, así seguí revolcándome y aun cuando tus manos ya no me tocaban yo sentí su suavidad sobre mí, siguieron los temblores y los movimientos ansiosos porque de nuevo me tocaras, me veía ansiosa deseando, ser poseída mas solo te limitaste a besarme suavemente y despidiéndose de mi.... Dejándome ahí!! ¡Suplicando me volvieras a tocar!

Tuve que conformarme con el recuerdo de tus dedos en mi cuerpo... Te fuiste así como llegaste... me quede suspendida, esperando verte mañana nuevamente...



sábado, 2 de noviembre de 2013

Unos labios blanditos.




Unos labios blanditos.

Tumbada desnuda, inmovilizada de piernas y brazos en cada esquina de la cama y un pañuelo cubriendo sus ojos.


La tenue luz, que se atreve entrar por la ventana, ilumina tu cálida y aterciopelada piel trigueña. Unos ojos la miran, observando cada detalle de su lindo cuerpo salpicado de tatuajes y algunos lunares, le vuelve loco.
Sus manos comienzan a acariciarla, dibujando con sus dedos su propio cuerpo; se inclina hacia ella, aproximando su nariz hasta llegar a rozarla y le respira, tiene un aroma natural que embriaga sus sentidos. Le sigue acariciando, recorriendo con sus manos el "Serengueti de su piel", su boca busca la de él, encontrándose con unos labios y saliendo al paso ambas lenguas que se cruzan y se abrazan. Pequeños mordiscos hacen que se vaya excitando más y más; ella desea tocarle pero las vendas se lo impiden, sus bocas se separan y él desliza su lengua descendiendo por su delicado cuello, notando los soplidos de la respiración provocan movimientos de excitación en su pelvis. Su lengua pasea ya rodeando sus tímidos pechos, besándolos, acariciando con los labios sus pezones, haciendo que se vuelvan de una dureza que permiten sujetarlos entre los dientes como delicados frutos exóticos.

Ella desea más y más, su respiración y los movimientos de su cuerpo la delatan, él acaricia su vientre y fluyendo se vierte sobre su pubis, los muslos ardientes de deseo se separan aún más, invitando a su mano descender por su húmedo sexo, empapándose de rica miel que aflora de su interior. Tras hacerla unas pequeñas cosquillas al transitar su nariz por el abdomen, aproxima su lengua para lamer con placer el elixir que mana de entre sus piernas, su lengua pasea por su sexo, abriéndose paso entre los labios hasta adentrarse unos centímetros por su vagina, sus lamidos, provocan en ella profundos y ahogados gemidos que la hacen sujetar con fuerza los pañuelos que la mantienen apresada. Avanzando con su lengua se abre paso hasta llegar a su abultado clítoris, su boca lo atrapa y absorbe, presionando con su lengua, cada vez, un poco más; prestando atención al rítmico movimiento de sus caderas, que, moviéndose en círculos van presionando más y más fuerte contra su cara; su lengua presiona su clítoris cada vez un poco más fuerte y sus dedos, dentro de ella estimulando el interior de su vagina con movimientos constantes.

El ritmo de la respiración aumenta, a la vez que eleva sus caderas emitiendo un gemido de placer que la hace convulsionar varias veces, una sonrisa se dibuja en su cara mientras él se separa con extrema delicadeza de su sexo. La desata de piernas y brazos, aprovechando el momento para quitarse la venda que cubría sus ojos y le mira, ella le sonríe y le obliga a tumbarse, empujándole contra las arrugadas sábanas, un excitante escalofrío recorre el cuerpo de él haciendo que se retuerza de placer.

Ella sujeta sus brazos con las manos, mientras su lengua juega con la de él de forma provocativa y poco a poco acaricia presionando su sexo contra su pene, meciéndose sobre él como si de un balancín se tratase. Sus lenguas se separan dejando entre ellas un puente de viscosa saliva, se incorpora y cabalga suavemente, sentada sobre su pene, el nota como sus labios vaginales lo rodean, el placer es infinito y moviéndose hacia atrás lo recorren de principio a fin. Le libera los brazos, aprovechando para dirigir sus manos a sus cachetes, juntándolos y separándolos en cada movimiento, le encanta su culo y lo aprieta con fuerza, apreciando con su mano izquierda una pequeña cicatriz que se hizo hace mucho tiempo; en ese momento ella desliza su cuerpo hacia adelante permitiendo que su pene entre despacito hasta el final, es indescriptible la sensación de estar dentro de ella, simplemente fantástica. Ella cabalga, frotándose su clítoris contra el duro vientre, proporcionándole un placer que la lleva de nuevo a rozar el cielo; él, ya no aguanta más y acelera sus movimientos elevando ligeramente con sus brazos el cuerpo de su amazona y dando unas rápidas embestidas consigue provocarla otro orgasmo más. Cada embestida hace acercarle al punto de no retorno y de repente como si de una explosión cósmica se tratara, algo estalla dentro de él, un placer infinito le recorre de arriba a abajo provocándole una eyaculación que dura varios segundos.

Sus empapados sexos siguen golpeándose unos momentos más a causa del clímax, produciendo unos sonidos que hacen surgir unas pícaras sonrisas de ambas caras, él acaricia su cara mientras relajan la tensión de sus músculos, se miran, se acarician, disfrutan del aroma que se desprende de sus cuerpos, llevándoles a un mundo de sensaciones donde se pierden, a la vez que unos ojos se van cerrando y un "te veo en mis sueños" se escapa de unos labios blanditos.

domingo, 20 de octubre de 2013

Publicaciones 2



Me encantaba la forma en que se excitaba cuando yo la provocaba, solo yo sabía decir las palabras correctas, los gestos y momentos perfectos para elevarla a un estado único.

Esa noche tras varios meses juntos, quería complacerla y como siempre brindarle un orgasmo maravillosamente placentero. La besé y le recordé cuanto la amaba. Le susurraba lo que quería hacerle muy cerca de su oído, (el viento de mi voz en su oreja y cuello, la enloquecían) Acaricie sus senos por encima de su ropa, allí quedo en silencio y su sonrisa paso a ser un rostro serio, no porque no le gustara, sino por el placer que le estaba provocando. Levanté su falda y luego por dentro de su ropa interior introduje mi mano. Un gemido escapo de sus labios provocándome en gran manera. Mis dedos comenzaron a acariciar su clítoris, lentamente, luego sus labios, la besé nuevamente mientras mis caricias seguían elevándola al paraíso. Tras unos minutos me concentré solo en esa parte que la enloquecía hasta que explotó... los sonidos que hacía eran increíbles. No me detuve, seguí acariciándola allí unos segundos más, a pesar que sabía lo sensible que quedaba tras un orgasmo - ¡No más, papi! ¡No aguanto! - me dijo con voz jadeante, yo sabía que lo decía porque el placer era tan intenso que sobrepasaba su capacidad. - Solo un momento más, mami - Le respondí, mirándola. Otro orgasmo conmociono su cuerpo nuevamente. Le di un beso delicioso, a la par que detenía mis dedos de su movimiento - Te Amo - susurré...

Me encantaba complacerla.

- Oscar -






 Después de mi viaje de algunos días, regrese antes de lo que le había dicho. Entre sin hacer ruido y llegue a nuestro dormitorio, para mi sorpresa estaba tocándose, ya muy excitada, a punto de estallar. Los sonidos que salían de su boca me enloquecieron, mas espere a que terminara para después de un rato besarla así desnuda y llenarnos de placer, ahora juntos nuevamente.

- Oscar -  




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Luego de una mañana de besos y caricias le dimos paso a momentos de pasión y desenfreno, al desnudarte comencé a besar tus hombros y a morder tu espalda sin dejar de tocar tu cintura, las ganas nos fueron consumiendo y te hice mía. Cuando explotamos nos arrodillamos aún sin separarnos ni un centímetro y proseguí con besos de cariño mientras vivías una fantasía en cuerpo y alma... 

- Oscar -





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Recordé todo lo que me enamoró de ella, ya no quería seguir peleando más, y mucho menos que la relación siguiera deteriorándose hasta perdernos. Decidí cambiar mi actitud y por varios días no respondí de mala manera y tuve pequeños detalles que hacían que ella mejorará su humor. Preparé una noche especial (sin que fuera un día especial)... luego de el romance, en una banca de la sala la desnude lentamente, la miraba mientras caía la ropa al suelo, !!Cuanto la amo¡¡ Besando su vientre baje hasta su sexo, que me encanta, me deleite con mi postre favorito mientras ella cerraba sus ojos y cortos sonidos escapaban de su interior, tomaba sus senos y los apretaba sin detener mi boca del manjar. Nos Amamos y reavivamos lo que nos unió... somos nosotros nuevamente,

- Oscar -




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Deslizaba mis manos por su espalda llegando a su cintura mientras me arrodillaba frente a ella, mirándola directo a los ojos, los cuales tenía inyectados de deseo, tanto que comenzó a temblar... todo lo demás fue celestial

- Oscar -



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Entre a la habitación y allí estabas tú, sin nada cubierto de tus caderas para abajo, una ceja arqueada en dirección a mí y una boca semiabierta, no tardó mucho en dibujarse una sonrisa en mi rostro y abultarse un poco mi pantalón. Con tus rodillas dobladas y tus pies sobre la cama me señalaste que debía hacer, sin una sola palabra, solo tus gestos y ademanes. Acostándome empecé a hacerte disfrutar mientras yo disfrutaba más al verte hacerlo de esa manera... 

- Oscar -









sábado, 19 de octubre de 2013

Relato Erótico: ''Recorrer los sentidos''





¡¡Tu cuerpo frente al mío desnudos!!… alargabas las manos intentando acercarme a ti… tus ojos miraban cada movimiento que yo hacía, mis piernas se rozaban entre ellas, mis muslos apretados se entreabrían, mostrándote lo que más deseabas, te provocaba !!! Poco a poco te acercabas a mí, te gusta sentir ese perfume natural que desprende mi cuerpo, podría decir que casi prefieres esa fragancia… y dejé el perfume para otra ocasión.

Yo te esperaba deseosa y observaba como empezabas a excitarte, miraba como tu pene emprendía su ascenso, poco a poco, lentamente… Hay algo que me vuelve loca y me hace perder la razón, son tus besos !!! Retiré mi cabello dejando al descubierto mi cuello, mi nuca, mi espalda, para que tus labios pudieran recorrer todas esas zonas de mi cuerpo sin descanso… Tus labios son carnosos y mantienen el calor como si de una brasa ardiendo se tratara. Mientras tus labios rastrean mi cuello, siento tu lengua húmeda acariciándome sin descanso… Yacía de espaldas a ti y me di la vuelta, para que tu cuerpo se apoyara sobre el mío, noté tu pene endurecido entre mis glúteos y como empezabas un leve movimiento a la vez que tus besos me hacían presa de ti, mi boca estaba hecha agua y apenas tus labios llegaron a ella, se pararon entre mis muslos, subiendo lentamente por mi pelvis, rodeando mi cintura, hasta llegar a mis pechos, aunque no era esa tu meta… ibas en busca de mis pezones que endurecidos y excitados esperaban que tus labios los chuparan y los mordisquearas…

ME VUELVES LOCA !!

Sabes encontrar mi punto de excitación, sabes cómo llegar a mí, sabes cómo hacerme perder la cabeza, al igual que sabes que necesito esas caricias, ese rastreo de tus labios rozando cada pliegue de mi piel… el cuerpo empieza a hervir hasta llegar a ese punto donde tus labios acarician mi clítoris, donde tu lengua se introduce entre mis labios o cuando tu polla penetra en mi coño !!!!! Es como si se quisiera explotar de placer… algo increíble. Tus brazos rodearon mi cuerpo y me llevaste hasta otro lugar, tu sillón !! Me colocaste como te apeteció, sin dejarme hacerlo a mí, una de mis piernas la pusiste por encima de tu cuello, dejando a tu antojo mi coño, abierto para ti. Yo imaginaba cual sería tu capricho y esperé!!!
Durante unos minutos solo te dedicaste a seguir acariciando mis tetas !!! Mientras mi coño se humedecía más y más… Explicar que se siente es casi imposible, se pierde la noción del tiempo, el cuerpo tiembla entre el placer, la seducción, la excitación… los pezones erectos quieren ser apretados, mordidos, lamidos, la boca se queda entreabierta mientras gimo, gimo y no paro de gemir… Dame tu polla, necesito tu polla, méteme la polla en mi boca y déjame que sienta tu excitación, como palpita dentro de mi boca, así, así, así… deja que juegue con ella un rato, y puesto de pie entre mis piernas tu polla entró en mi boca, me agarré a tus glúteos con fuerza clavándote las uñas hasta hacerte gritar. Una y otra vez empujé tu culo hacia mi boca, hasta sentir tus huevos, una y otra vez… desde la base de tu polla mi lengua fue subiendo hasta llegar a tu glande, que después entró en mi boca. No sabría decir cuál sería la temperatura en esos momentos, pero casi tu polla se fundió dentro de ella… Después de un rato me apartaste la polla y te arrodillaste entre mis piernas, y ahora soy yo la que hunde las manos en tu cabeza hasta acercarla a mi coño pero no llegas del todo y tus dedos empiezan su juego, entrando y saliendo de mi vagina, acariciando mi clítoris. Mis muslos están mojados por la excitación, no soy dueña de mis actos… y me has envuelto en la locura del placer, cualquier cosa que quisieras hacerme sería una bendición para mí porque estoy dispuesta a todo, así te lo digo y sonreís aceptando mi compromiso… Bajan, bajan, bajan… tus dedos bajan por mi coño, hasta encontrar mi ano, lo acarician suavemente, hasta llevarlo al punto de excitación que tú deseas. Primero un dedo, después otro dedo mientras me miras y te fijas en mi cara de deseo, el deseo de que sigas, de que me hagas correr, no quiero que pares… sigue, sigue, sigue, sigue una y otra vez… Pero con mucha agilidad has tomado mis piernas y las has colgado de tu cuello, levantando mi cuerpo hasta tu cintura, sin pensarlo un instante has acercado tu polla que está desesperada por entrar en mi caluroso coño, con tus manos agarradas a mi cintura y sin dejar de caer mis piernas empujas y empujas… te mordisqueas los labios a la vez que gimes sin descanso, los cuerpos entran en una vorágine de locura, tus gemidos se unen a los míos sin parar y desenfrenados por el placer… exhaustos !!!! Tu respiración es agitada y no dejas de gemir, mis fuerzas están mermadas.

Lentamente me dejas caer, me recuestas sobre el lecho, te acercas a mí y susurras: ¡¡¡TE AMO!!! Me rodeas con tus brazos, mientras tu cuerpo sigue pegado al mío… tu corazón no deja de latir y poco a poco se va calmando…

Recorrer los sentidos… cuando tu cuerpo se acerca al mío siento esa electricidad que me hace temblar, cada poro de mi piel desprende esa fragancia que tanto y tanto te gusta. Mis pezones se excitan casi sin darme cuenta, siento que mi cuerpo entra en ese momento dulce de la excitación, donde tan solo con rozar mis muslos, tan solo con eso, podría llegar al clímax a lo más alto del placer.

Recorrer los sentidos con tus manos…
Recorrer los sentidos con tus ojos…
Recorrer los sentidos con tu boca…
A cualquier hora del día… en cualquier lugar… solo con pensar en ti haces que yo sienta…

Dama_de_la_Noche

jueves, 17 de octubre de 2013

Publicaciones



Me encanta complacerla, al hacerlo siento un placer inmenso y mis ganas aumentan de manera increíble. Jueves, llegando la noche. Hablábamos sobre temas en general sin mucha importancia, por un breve momento ninguno hablo y el silencio grito en nuestros cuerpos, provocando un eco de deseo. El beso que me dio rompió el silencio de manera abrupta y placentera. Tras algunos minutos las caricias de parte y parte nos transportaban al cielo. Mi mano exploró un camino a través de su vientre hasta llegar a su entrepierna, mis uñas marcaron pequeños trazos sobre su interior que la cubría incitándola a mover su cadera. Introduje mi mano en su ropa interior y pase mis dedos entre sus labios (Nuestro beso nunca se detuvo)… la masturbé de muchas maneras, con caricias, toques e incluso pellizcos. Ufff los sonidos que escapaban de su garganta me excitaban al máximo. Gemía y por momentos detenía su respiración. Lo hice por varios minutos, me mordía la boca cuando su placer excedía su control, mis dedos hicieron magia hasta llevarla a un orgasmo intenso que la conmociono por completo con contracciones y más. No me detuve allí, yo sabía que quedaba débil por algunos minutos, pero no quería detenerme, quería seguir escuchando y viendo la forma en que reaccionaba al placer. Continúe provocándole un nuevo clímax que la hacía cortar su respiración y ahogar un gemido. Aún allí no me detuve. Me fascinaba verla y oírla, continúe masturbándola con gran placer. Sentía ese dolor placentero en exceso hasta que rogó que parará… nos besamos y se durmió al instante. Su placer es mi placer. Me encanta.

- Oscar -




Se acostó a un lado de la cama, saciada y relajada ya, me acerqué admirando su cuerpo, comencé a besarla nuevamente, besos profundos... que penetraban más allá de su piel y la hacían sonreír con los ojos cerrados.


- Oscar - 








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Trazando por toda tu piel finas lineas de besos y caricias, con mis labios y mis dedos como un artista apasionado que ama su trabajo y lo lleva a cabo con dedicación. Tu cuerpo mi lienzo y tú mi inspiración...

- Oscar -  






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Me torturo por un rato haciéndome casi rogar, entonces se sentó sobre mí y y ella misma me ayudo a entrar... fue una sensación única, mas luego estuvo quieta con una sonrisa pícara durante un rato y la punta de sus índices dibujaban líneas en mi vientre. No aguante más y comenzó mi momento de dominar


- Oscar - 












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Me encantan, tomarlos entre mis manos y sentirlos tan míos, apretarlos y besarlos... 

- Oscar -






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Sería capaz de besarla completa, sin faltar un solo centímetro de su piel, por esa mujer siento no solo Amor... Veneración... adoración. Ella

- Oscar - 



  


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Consejo importante del día. Hombres apunten:

El hombre tiene que estimular el ánimo e el espíritu de la mujer para hacer el sexo interesante.

- Oscar - 






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Hora de una ducha. A ahorrar agua.

- Oscar -  






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Maldita sea la suerte de no poder encontrar en ningún otro cuerpo lo que encontraba en el tuyo. Sentir Excitación increíble al mismo tiempo que me sentía en paz y completo... Contigo...

- Oscar -







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Para nosotros los hombres es inevitable despertar 'de pie' - y para aquellas que pueden tomarlo y decir: ! es mío ¡ - que se deleiten. :3 Buenos días a Tod@s

- Oscar -







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A dar las buenas noches

- Oscar -





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Tengo hambre...




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Combinaciones de placer hasta llegar a su máximo esplendor, llenas de inspiraciones profundas y relajantes que no puedo dejar de buscar...

- Oscar -




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Niñas grandes




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Allí me siento en el paraíso... por eso es que siempre quiero entrar en ti.

- Oscar - 




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No encuentro en otros labios lo que encontraba en los tuyos, lo que sentía... en ningunos.

- Oscar -