sábado, 19 de abril de 2014

MIL CARICIAS.


Con las primeras notas de la música en la radio, en la oscuridad, mis manos comienzan a quitarte el vestido. Tu respiración se acelera. Luego tu vestido negro resbala desde tus hombros, como el aceite, descubriendo tu piel a la tenue luz que penetra por la ventana. Mi mano agarra tu breve cintura. Acerco mis labios a tu cuello, lentamente, hasta acariciarlo, para dejar escapar junto a tu oído una bocanada de aliento, casi un susurro. Entonces tu espalda se levanta como la de una gata en celo, y tus pezones se agrandan y endurecen desafiando, tal vez, el sonido que sigue saliendo de la radio. Muy despacio mi mano hace recuento de tus costillas, una por una, hasta alcanzar tus pechos, duros como… tú y yo sabemos. Los acaricio suavemente, recreándome en sus formas, mi mano se tensa sobre ellos reprimiendo las ganas de estrujarlos, juguetean con tus pezones. Y tus manos se colocan sobre las mías apretándolas contra ellos, pidiendo más fuerza. Tu mano, ¡que puñetera!, se coloca en mi cadera, tibia y suave, como tú, y comienza a bajar, hasta agarrar bien mi culo, para apretarme contra el tuyo, fuertemente.

Puedo adivinar esa curva que describe y que me vuelve loco. Mi boca se tensa, loca por morder. Pero en lugar de hacerlo busco la tuya, acariciándola con las yemas de mis dedos, recorriendo tu cara, deseando tus labios y hundiendo la nariz entre tu pelo, mientras en la radio, la música sigue creando ese aroma de pasión. Comienzo a besar tu cuello, a humedecerlo con mis labios, a morderlo, deleitándome en lo que más me gusta, el sonido acelerado de tu respiración. Y dejo pasar mi lengua por tu espalda, saboreando tu piel, sintiendo su suavidad, sintiendo… siempre sintiendo, sintiendo como tú también sientes. Pongo las palmas de mis manos sobre tu vientre, y comienzo a jugar con el borde de tus bragas. Me recreo tanto en ti, que casi me olvido de la firmeza y sensualidad con la que tus manos se deslizan por mis testículos, del calor de tu espalda mientras la restriegas, borracha de placer, contra mi pecho, de tus labios mordisqueando el lóbulo de mi oreja… y mis dedos se empiezan a enredar entre el pelo de tu coño. Los imaginas algo más abajo, y eso te hace estremecer, y aprietas el culo con más fuerza contra mi polla, que grita por verse ya al calor de tu piel. Pero todavía quiero seguir gozando del tacto de tu cuerpo, al arrullo de la música. Así que bajo por tu pubis por el que una humedad salada comienza a deslizarse hasta mis manos.

Acaricio tus muslos, firmes, duros, brillantes con la tenue luz. Acaricio tu culo, paso mis dedos por tu ano, vuelvo a tus muslos, esta vez con intención, poniendo la mano en la humedad y en el calor con que me la aprisionas. Bajo mi cabeza a tu vientre y arranco con furia, con ira tus bragas. Ahora vamos a dejar que nos abrase la pasión, ahora vamos a explotar tú y yo, mientras la música, en la radio, sigue sonando. Poco a poco, separo los pliegues de tu vagina con mi lengua para comenzar a recorrer el interior de tu coño; tus fluidos empapan mi rostro. Mi lengua explora a fondo tu sexo, llega hasta tu clítoris y mis labios lo rodean con delicadeza mientras introduzco mis dedos por tu coño. Sudorosa y excitada levantas tu pubis para poder obtener mayor placer. Por fin notas como se acerca el clímax, sí, en un momento todos tus músculos estallan para que en un instante liberes toda tu carga dejándote en un estado de total relajación. Tu mano busca mi pene, con suavidad lo coges.

Rozas las yemas de tus dedos en su piel, y sientes las rugosidades que destacan en ella. Tus dedos se deslizan hacia abajo y con delicadeza vas bajando su piel poco a poco, descubriendo su interior. Acompañas esa lenta bajada de su piel con tus dos dedos, y descubres todo lo que escondía esa piel. Mientras aprietas con fuerza en su base para que no se te escape. Observas como las gotas chorrean lentamente, y ese fluido viscoso va escurriendo por toda su longitud hasta caer en tus manos. Te das la vuelta, abres mis piernas, te arrodillas y metes tu cabeza entre ellas. Acercas tu boca a la punta y entresacas tu ávida lengua buscando su dulce sabor. Tu lengua pasa por toda la superficie, rehumedeciendo mi humedad, y saboreando esos sabores.

Lo metes en tu boca, y sientes la fascinación de tenerla en ella, de chuparlo con tu lengua. Y das pequeños mordisquitos… como queriendo disfrutar al máximo de esa experiencia. Colocas tus dientes semiabiertos y das tu primer mordisco…. para después continuar lamiendo su glande. Mientras, con mis dedos juego suavemente con tu clítoris. La excitación se respira. Estás totalmente mojada de nuevo y antes de que yo pueda pensarlo ya estas allí con toda mi polla metida en tu jugosa boca, dándome una monumental mamada, y mientras tanto, en la radio, sigue sonando esa música que tanto te gusta. Te aprieto contra mi cuerpo y sujetando tu cintura poso mis labios en los tuyos. Intento separarme de tu boca, pero vuelves a apretar tu cuerpo contra el mío y sigues besándome. Aquello se convierte en un prolongado y ardiente besazo que yo no rechazo, más bien todo lo contrario. Pongo mis manos sobre tus hombros, abrimos nuestras bocas y empezamos a “juguetear” con ellas mordiéndonos con los labios en un beso más que frenético. Me siento muy a gusto sintiendo cómo nuestros labios se muerden y se saboreaban con ganas. Después mi boca es invadida por tu lengua en busca de la mía que la recibe con ganas. Seguimos abrazados y pegados el uno al otro. Mi corazón palpita en mi pecho y tus tetas se oprimen entre tu cuerpo y el mío.

Tus manos pasan de la cintura, acariciando mi espalda, mi cuello y mis hombros. Es un beso increíble y deseo que no se acabe nunca. Vuelvo a besarte y a abrazarte. Otra vez me dejo llevar y mis uñas y mis dedos acarician tu cabeza mientras me concentro con los ojos cerrados en el fantástico beso. Tu lengua succiona la mía mientras que tus labios muerden una y otra vez los míos. Esto me calienta un montón. De nuevo, una vez más te aprietas contra mí y me besas. Me abrazas con fuerza y sigues besándome la boca, metiéndome la lengua entre los dientes. Empujo tu lengua con la mía y te la meto en la boca con pasión. Siento mi cada vez más dura polla apoyada sobre tu falda, frotándola de arriba a abajo contra tu pubis. Paso mi lengua por la comisura de tus labios. Luego paso a tu oreja y le doy unos buenos lametones, ¿te gusta?, noto como tu vello se eriza. Mientras besas mi cuello, acaricio tu espalda por encima del vestido, De la espalda bajo hasta tu culo, te lo agarro con fuerza por encima de la tela. Subo por tus caderas y acaricio de nuevo tus tetas. Gimes y me mordisqueas en el cuello. Me voy a correr de gusto… Te quito el sujetador (que en este caso únicamente desempeña un papel anecdótico, porque eso se te sujeta ello solito) suavemente y sigo acariciándotelas. Caben perfectamente en mis manos.

Tus pezones están duros y sobresalen del resto de tu pecho. Se dejan pellizcar despacito y ruedan entre mis dedos. Lentamente continuo tocando tu cuerpo, recorriendo con mis manos tu cuello, seguido de pequeños mordisqueos y lametazos, mordisqueando los lóbulos de tus orejas y soplándote suavemente en el oído, rozando levemente mis labios con los suyos, acariciando tus pechos, y haciendo que disfrutes de cada segundo. No quiero que esto acabe nunca. Mis dedos bajan por tu cuerpo y siento tu olor y tu sabor impregnado por la humedad al quitarte las braguitas, luego los pantys… Me pongo a tus pies para reverenciarlos, acariciarlos, lamerlos… Dedo a dedo, pasando por la planta, voy lamiéndolos para ir lentamente subiendo por tus piernas disfrutando de ese espectáculo que es estar con alguien deseable y agarrándome a tu culo… Recorro cada centímetro cuadrado de tu cuerpo con lentos y largos lametazos. Introduzco mi lengua en tu ombligo para girarla dentro, fuera, alrededor… Desplazo mi atención a tus pechos para recorrerlos con besos pequeños y cariñosos, tocando tus tetas, sujetándolas, acariciándolas, chupeteándolas, manoseándolas suavemente, adorando sus dos pezones… Paso mis dedos por tus axilas y las beso y contemplo tu rostro apartándote el pelo de él y te meto mi dedo índice en tu boca, lubricándolo con tu saliva para llevarlo rápidamente a tu coño, poniendo la palma de la mano en tu pubis mientras recorro los labios de tu vulva lentamente sin abrirla… Mientras, continúo con tus pechos tragándomelos como si fuese a atragantarme, sujetando unos pezones que ya están tiesos, para volver a bajar hasta tu más sagrada zona… La tengo tan cerca, siento su placer, su aroma… Siento como su vello se levanta, como sus poros se abren… Te estrecho entre mis brazos y vuelvo a dejar que mis manos bajen por tu espalda hasta tener de nuevo tu culo entre mis manos. Lo cojo con fuerza y lo muevo acompasadamente de forma que se abra y se cierre a cada movimiento.

Deslizo mis dedos de un extremo a otro, deteniéndome donde sé que te gusta. Tus susurros son ya gemidos. Tu vientre roza mi pene. Lo acaricia con fuerza. Mi erección es ya tremenda, temo correrme si sigo. Deseo correrme, pero no aún. Comenzamos a quitarnos la ropa. Te agarro por los hombros Y te voy dando la vuelta mientras acaricio tu cabello y te doy pequeños tirones en el pelo. Me coloco a tu espalda mientras tú no dejas de restregar mi pene contra la calidez de tu culo. Giras tu cabeza y me entregas tu lengua que yo chupo, absorbo, lamo… Beso tu cuello desnudo con mis labios. Beso tus hombros pasándoles la lengua llena de saliva. Mordisqueo el lóbulo de tus orejas. Masajeo tus tetas haciendo girar mis dedos en tus pezones. Suavemente, te hago recostarse contra el respaldo de un sillón cercano. Quiero acariciar tu culo, observar sus redondeces, chuparlo, morderlo. Das un suspiro que me hace comprender que mis caricias son deseadas. Llevo mis manos a tu pubis, con todo su vello afeitado excepto un suave triángulo en el monte de Venus donde conservas unos pelillos negros como el azabache y suaves como la seda. Pienso que te gustaría ser acariciada allí, con la piel desnuda. Paso mis labios por sus redondeces. Mis besos son cada vez más decididos y exploro todo con mis labios. La piel allí está húmeda, ¡Uhmmmm! y me embriago con su olor, con ese olor entre salado y dulce que tanto nos agrada a los buenos degustadores. Recorro con la lengua los labios externos de tu vagina y mordisqueo tu clítoris. Está duro. Es fácil de encontrar. Se hace notar. Mi lengua le da vueltas y de vez en cuando un chupetón profundo y prolongado. El movimiento espontáneo de tus caderas hace que pase toda tu raja por mi boca. La beso profundamente mientras la punta de mi lengua presiona queriendo entrar en sus profundidades. Sigo besando embriagado por los olores y los sabores, por las sensaciones que siento. Introduzco mi dedo, mis dedos, casi la mano entera en tu coño y froto arriba y abajo. Suave al principio, con más ritmo ahora. Me haces tumbarme y pasas tu mano por mi pene erecto, recorriéndolo desde su base hasta la punta. Lo apoyas sobre mi vientre y te introduces un testículo en tu boca llena de saliva. Le das un chupetón y coges el otro para hacer lo mismo. Chupas la base y sus zonas próximas. Empiezas a pellizcarme mis pezones y sigues por mis huevos. Continúas pasando tus manos por todo mi cuerpo, ya estoy a cien, mientras rozas tus dedos con mi pene. Empiezas a meneármela, lentamente, más rápido… ahora mucho más rápido, cada vez a mayor velocidad. La corrida va a ser de las que hacen época, siento en todo mi cuerpo que el volcán en erupción en que se ha convertido mi polla va a explotar, ¿Porqué paras?… todo lo que podía haber sido se ha quedado en nada. Vuelves a empezar…Repites la operación, una, dos, tres veces más sin permitirme llegar nunca al orgasmo. Nos levantamos. Te abro de piernas y acaricio tus muslos. Arrodillado ante monumento tan grandioso, no puedo hacer otra cosa que comértelo… Mi lujuria recorre todo mi ser mientras tú empiezas a estremecerte y no dejas de pedirme que siga y no lo deje. Estás gozando, lo noto. Me coloco arrodillado debajo de tu coño, mientras tú me tienes en tu poder pasando tus dedos por todo mi cuerpo y tocándome la polla.

Mi lengua mojada recorre todos los alrededores de tu agujero tan bien depilado. Mi dedo ya ha apartado los labios y los ha dejado para introducirse en tu coño y mi lengua se dirige directamente a tu clítoris. Me muevo al compás que me marcas, te lo chupo, te lo acaricio, te lo succiono, te lo lamo… Todo lo rápido que puedo. De arriba a abajo, de derecha a izquierda, en círculos… Mientras, hago lo mismo con el dedo índice en la parte superior de tu vagina. Me repites una y otra vez que siga, que no lo deje. Siento como mías cada una de tus sensaciones. Lo hago una y otra vez, de derecha a izquierda, de arriba a abajo, en círculo. Sigo tal y cómo tu deseas, y continúo… hasta que te corres… Ahora tú agarras mi pene erecto. Lo agarras por la base y con la punta de tu nariz comienzas a subir por mi polla rozándole muy suavemente desde los huevos hasta el glande. Echas su piel hacia atrás y le das un besito en la punta. Doy un pequeño gemido, me vuelves a soltar haciéndome esperar ansioso el momento en que empieces a comerme mi polla. Allí estoy, tumbado, completamente a tu merced y esperando que actúes. Te contoneas acaricias mis caderas y pellizcas mis pezones entre tus dedos al tiempo que mojas tus labios. Me gusta el espectáculo y empiezo a masturbarme. Al fin te agachas y cambias mi mano por la tuya haciéndome un lento masaje en la piel de mi pene. Me abres las piernas y con tus tetas empiezas a rozar mis pies, mis muslos, rozas suavemente mi polla y subes con tus pezones dibujando mi cuerpo hasta ponerme tus tetas en la cara. Después sacas tu lengua y, empezando por la frente, vas de vuelta hacia abajo lamiendo mi cara, mis labios, mi cuello, mi pecho, mi ombligo, el interior de mis muslos hasta llegar a mis tobillos, de regreso a mis huevos que lames suavemente y recorres mi polla con tu lengua hasta llegar al frenillo donde tu lengua da unos golpecitos y tus labios besan mi capullo.

Ahora rodeas la punta de mi polla con tus labios y apretándolos vas bajando lentamente hasta tenerla casi entera dentro de tu boca. Subes y bajas tus labios observando mi cara de vez en cuando, que es todo un poema; con los ojos cerrados, me retuerzo, gimo y hago muecas de todo tipo. Te parece que disfruto intensamente de tu mamada. De vez en cuando sacas mi polla de tu boca y la pasas entre tus pechos, volviendo después a la operación de chuparla lentamente, con ganas, con ternura. Estoy muy excitado mi cuerpo se tambalea. Observas que estoy punto de correrme, paras por completo todas tus operaciones, te separas de mi, te estás ganando una ostia, y te pones en pie de nuevo. Sonríes y vuelves de nuevo a la carga, (te perdono lo anterior). Empiezas a darle largas mamadas a mi polla, metiéndotela completamente en la boca, sacándola luego hasta la altura del capullo y volviéndotela a tragar entera de nuevo después. Usas tu boca como si fuera tu coño, moviéndola arriba y abajo en un continuo, rápido y placentero vaivén. Yo gimo y resoplo… me voy a correeeeeeeeer!!!!!!. Retiras un poco tu boca y la pones cerca de mi polla, lista para recibir todo el esperma que salga. Mi leche te alcanza de lleno… El primero en la boca, en la frente, en la mejilla, y en tu precioso pelo rubio…. Saboreas mi semen, te lo bebes limpiando mi polla de todo rastro de eyaculación. ¡Uuuuuffffffff!. Déjame fumar un cigarro, sólo uno y seguimos.

Te colocas de pie con las piernas abiertas sobre mi, a los dos lados de mi cintura y comienzas a hacerme un baile sensual agachándote hasta casi rozar mi nuevamente erecta polla, pero sin tocarla, yo sin embargo estoy deseando follarte. Sudo y tiemblo, estoy tremendamente excitado. Te colocas en cuclillas sobre mí, me agarras por la base del pene y con su punta haces dibujos entre tus muslos. Cierro los ojos y te suplico. Me haces rabiar un poco más y vuelves a levantarte. Te das la vuelta y, con las piernas abiertas como antes, bajas ofreciéndome tu espalda y con tu culo rozas mi polla. Con tus uñas arañas suavemente mis muslos. Te colocas de nuevo sobre mí y lentamente acercas la punta de mi pene a tu rajita pasando por tu vello púbico, por tus ingles… Sigo desesperado mi cuerpo se arquea. Mi cara y mis palabras te suplican. Pones mi tenso miembro a la entrada de tu coñito y lentamente, arrodillándote con suavidad, te lo metes por completo. Los dos gemimos. Pones tus manos sobre mis hombros y, flexionando las caderas con suavidad, comienzas a meter y a sacar mi polla dentro de tí. Yo solo alcanzo a abrir los ojos de vez en cuando para ver cómo mi pene se cuela en tu húmedo coño.

Tus tetas se mueven al compás de este magnífico polvo… Mojas tus labios. El ritmo se va acelerando poco a poco. Mi glande casi sale por completo de tu sexo y de repente vuelve a entrar hasta el fondo. Tu culo choca contra mis huevos. Nuestras manos acarician nuestros cuerpos y mi polla entra y sale con un ritmo cada vez más acelerado dentro de tu coñito. Me paro y nos damos la vuelta. Ahora tú estás debajo de mí. Me abrazas la cintura con tus piernas y yo clavó mi pelvis contra tu sexo, perforándote de nuevo. Mis embestidas no van a tardar en darte un nuevo orgasmo, comienzas a chillar, aumento el ritmo. Cada vez estamos más excitados. Siento tus flujos escurrir por mis huevos, mis muslos, mi culo… no aguanto más… voy a correrme. ¿Me sientes en tu interior inundarte con mi leche?. ¿Notas el calor de mi semen chocando contra las paredes de tu vagina?… Vamos a quedarnos abrazados unos minutos y unidos, hasta que mi polla se desinfle por completo. Callados durante un rato, simplemente dejando que nuestros cuerpos sueñen nuevas sesiones de besos y caricias. Mientras tanto, la radio dejó de sonar… las pilas se agotaron.



viernes, 11 de abril de 2014

Cómo hacer una buena cubana




                            


La cubana, también conocida en hispano américa como "chaqueta rusa", "paja rusa", "rusa" a secas, "francesa", "turca", "sueca" o "collar de perlas", o ya puestos a dar nombres "paizuri" en Japón, "Titjob" o "Titfucking" en inglés... ¿y en Cuba? han acertado, en Cuba (como en Alemania, Italia o Francia) se denomina "hacer una española", es una práctica sexual que consiste básicamente en la masturbación del pene con los pechos.

Vale, ya tenemos tod@s claro de que estamos hablando ¿no? pues vamos al tema:
Para dicha práctica ayuda tener unos senos grandes, más que nada porque a mayor cantidad de pecho, mayor superficie de roce, aunque tampoco es imprescindible, teniendo una buena técnica se puede hacer perfectamente y desde luego, no creo que tu pareja se queje.

Personalmente creo que es uno de los preliminares preferidos para los hombres, junto con el sexo oral, y lo bueno de la cubana es que puede juntar ambas cosas, es más, es lo recomendable.

¿Y cómo se realiza? Es bastante sencilla la verdad, bajo mi punto de vista mejora si antes de lo que es la cubana en sí, se realiza algo de sexo oral o masturbación con la mano. Después se puede usar algún tipo de lubricante y frotarlo entre los pechos para facilitar el deslizamiento del pene entre ellos y una vez hecho esto, introducir el pene entre ellos.

Si se tienen unos senos lo suficientemente grandes se podrá envolver al pene con ellos, si se tienen pequeños pues simplemente habrá que ayudarse más con las manos. Juntando los pechos con las manos para generar una mayor presión con ellos se inicia un movimiento muy parecido al de la masturbación, aquí ya depende de gustos, puede ser un movimiento más lento, más rápido, arriba y abajo, algunos movimientos circulares o estarse quieta y que sea el hombre el que se mueva a su gusto, ir complementándolo con sexo oral...cada cual, vaya.

¿Alguna posición para hacerlo? Se puede probar con estas cinco (si alguien sabe más que me lo cuente que la imaginación no tiene límites)

- El hombre acostado boca arriba y la mujer sentada en las piernas o rodillas.

- La mujer boca arriba y el hombre de rodillas con las piernas abiertas, esta posición suele gustar bastante a los hombres ya que es la idónea para ellos llevar el control y el ritmo.

- El hombre sentado en el borde de la cama o silla y la mujer de rodillas frente a él.

- La clásica de las películas aunque no la más cómoda, al menos para mi gusto, el hombre de pie y la mujer de rodillas frente a él.

- La mujer sentada y el hombre de pie, mucho más cómoda que la anterior.

Luego ya se puede realizar mientras se está haciendo un 69 por ejemplo. ¡Y ya está! no hay mucho más misterio, llegado el momento de la eyaculación y dada la posición de la mujer, se puede realizar con facilidad en la cara, en la boca o en el pecho, ¡¡cuidado con los ojos!! Pero eso ya es cuestión de gustos personales y de cómo excite más a la pareja.

¿Lo has probado? ¿Qué te parece? ¡Cuéntanos tu experiencia!





miércoles, 9 de abril de 2014

Publicaciones 3





- Quizá sea la última vez que nos veamos, me iré a vivir a otra ciudad. ¿Te parece si nos vemos para una despedida bien 'deli'? - me dijo en tono provocativo. Tan solo el sonido de su voz logró excitarme, ese ligero cosquilleo recorrió mi entrepierna - Uff, qué lástima que sea la última vez, me encantaría verte pero al menos regálame toda una tarde... - concretamos el lugar en donde nos veríamos y la hora. Aquella relación basada en el placer llegaría a su fin y lo aprovecharíamos hasta el último segundo.

Nos encontramos en una cafetería cercana a nuestro destino, la saludé con un beso riquísimo mientras rodeaba su cintura con mis brazos, los suyos rodearon mis costados. Unas cuantas palabras y sonrisas nos indicaban cuantas ganas teníamos de no perder ni un solo segundo del tiempo que nos quedaba. Llegamos a aquel motel barato y nos dirigimos a la habitación, antes de abrir la puerta me recostó contra la pared y me besó apasionadamente introduciendo su lengua en mi boca, llevé mis manos hasta su culo, el cual apreté al momento que el beso nos excitaba mucho más a los dos; podía sentir la erección dentro de mi pantalón así que condujo su mano hasta ella y la apretó. Ufff la sensación era deliciosa al sentir como me lo masajeaba y mordía mi labio al mismo tiempo - ¡Quiero hacértelo aquí mismo en el pasillo! - le confesé con unas ganas inmensas. Metí mi mano dentro de su pantalón y por encima de su ropa interior acaricié su sexo, hundiendo mis dedos con algo de fuerza por la intensidad de mi deseo, su gemido rompió el silencio del pasillo y fue seguido por el sonido de una puerta que se abría, El susto de ser vistos nos hizo cerrar los ojos sin detener el beso ni alcanzar a sacar mi mano de su pantalón, ella alcanzó a alejar su mano de mi miembro rápidamente, esperamos hasta que no escuchamos los pasos que se alejaron de nosotros y las risas que trataban de ocultar. El calor había inundado nuestros vientres y crecía más y más, con la conmoción de aquel momento decidimos entrar a la habitación. Basto solo con cerrar la puerta para que ella empezara a desnudarme, arranco algunos botones de mi camisa y la tiró al suelo. Me empujo a la cama y se desvistió de manera sensual, insinuándome con cada movimiento que era tarde de sexo y placer, no de palabras. Lanzó a una esquina su sostén y deslizó su calzón por sus piernas con ambas manos en los bordes. Con un gesto me indicó que acomodará todo mi cuerpo sobre la cama y así lo hice. Subió a la cama en actitud felina, gateando hasta irse posando sobre mi cuerpo. Me besó y mordió nuevamente, y antes de continuar con su juego hizo que tomara la parte superior de la cama y me dijo que no la soltara por ninguna razón. Con una de sus manos sostenía su cuerpo y con la otra palpaba mi piel, provocando que me erizara y suaves temblores conmocionaran mi cuerpo. Con su lengua lamía mi pecho y mi vientre, soltó mi cinturón y desabrocho mi pantalón; sin dejar de mirarme bajó el cierre y sacó mi pene del bóxer... durante un par de minutos me enloqueció con su boca, su lengua y sus manos pero cuando vio que estaba al borde de mi clímax detuvo todos sus movimientos... subió hasta quedar sobre mí, y se montó sobre mi pecho, ofreciéndome su conchita que ya estaba húmeda, su respiración agitada y su mirada lasciva me descontrolaba. Con una de sus manos tomó mi nuca y elevó mi cabeza para que se la chupara, en seguida empecé a lamer sus labios, a chuparlos y a recorrer sus contornos. Desde allí podía apreciar como su pecho aumentaba y disminuía con rapidez, cada vez quería sentir más y más. Jalaba mi cabello y me empujaba contra su sexo hasta que estalló en un orgasmo increíblemente placentero. Algunos cuantos hilos brillantes escurrían desde su vagina, pasando por sus piernas y terminando en mi pecho... teníamos toda la tarde para nosotros y apenas comenzaba.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------





Cada día me invadían más y más las ganas de hacerla mía, ya no podía controlarlas, ella ya sabía cuanto me gustaba pero nunca me atreví a más que solo un coqueteo corto. Ese día nos quedamos solos, justo el mismo día que el deseo me dominaba y me ponía caliente como ningún otro día. Antes que se fuera la detuve del brazo (domando mi lado caballeroso, y que se avergüenza con facilidad), la halé hacia mí y le robé un beso sin previo aviso, no pudo resistirse mucho pues la sostuve fuertemente... fue un movimiento bastante atrevido, lo sé, pero ya no podía seguir esperando. Luego de varios segundos le permití separarse un poco de mí, impresionada y sin muchas palabras me miró fijamente, se encontraba casi sin aliento. La forma en que lo hice parecía ser que lo que hice, era lo que estaba necesitando... o al menos eso quería creer yo; antes que pudiera articular alguna palabra, posé mis manos a los lados de su cintura y le dije llenándome de valentía y más excitación de la que ya me inundaba - *¡Te voy a enamorar! Disculpa si te ofendo pero es que soy honesto, con lujo de detalles escucha mi versión - hice una corta pausa, acercando mi rostro al suyo un poco más y continuando con lo que quería hacerle - Pura crema de chocolate, untarte y devorarte, llevarte a otro mundo en tu mente y corazón. Ven vive una aventura, hagamos mil locuras, voy a hacerte caricias que no se han inventado* - dije seguro de lo que le decía y sin titubear. Podía notarse que se estaba incendiando también, ahora el fuego ardía no solamente en mi cuerpo, lamió sus labios, respiró profundamente y simplemente me volvió a besar, esta vez ella dirigía. ¡Dios! ¡Realmente me encanta esta mujer!, cada cosa que le expresé, lo hice con total sinceridad, este era el momento de empezar a demostrárselo, pero primero nos dejaríamos llevar. 

La ropa fue cayendo al suelo prenda por prenda con gran rapidez, mi erección comenzaba a crecer mucho más dentro de mi bóxer y su piel se erizaba ante el tibio toque de mis manos. Los besos enloquecidos nos provocaban devorarnos el uno al otro, nuestras bocas y manos desviaron sus caminos y prendieron la piel desprovista de ropas. Nos fuimos hasta donde pudimos, pues estábamos perdidos en nuestra pasión. Rompí su ropa interior con mis manos y al continuar mis besos furtivos por su cuello, su mano acarició mis testículos, llenándome de sensaciones riquísimas que me provocaban un ligero cosquilleo delirante, mi mano correspondió, tocando su sexo, mis dedos se lo acariciaron y tocaron de tal forma que no podía controlar algunos movimientos y sonidos involuntarios que gritaban su excitación... caminando un poco más le fui dando vuelta, quedando su culo contra mi verga que anhelaba hacerla mía y complacerla hasta que rogará que me detuviera. Volteó su rostro y me besó mientras rodeaba mi nuca con su brazo derecho, dirigí mi brazo izquierdo a sus pechos, mi mano comenzó a acariciarlos, las yemas de mis dedos rozaban sus pezones que reaccionaban, endureciéndose, los tome con la punta del pulgar y del indice y los jalé con suavidad... mordí su cuello y ya no podía ocultar ni siquiera un poco sus ganas, empujó su culo contra mi erección y la empujé hacia adelante, arrodillándonos sobre la cama. Tome mi pene con la mano que tenía libre y comencé a penetrarla, hundiéndolo lentamente en su conchita húmeda. Ya ninguno podía esperar, entonce empecé a hacérselo con fuerza, más duro en cada embestida. Se lo metía hasta el fondo cuando pude notar como nuestros cuerpos brillaban levemente por el sudor que se unía al juego - Más - gimió cortamente rogando por sentir más de esa divina sensación que nos cubría los cuerpos hasta el más pequeño rincón. Se lo hice más rico con mayor deseo y sintiendo aquel cosquilleo en mi vientre que avisaba la culminación dentro de poco. Sus gemidos, mis jadeos y nuestros sexos nos empujaron al éxtasis...

Fragmento tomado de la canción *Obsesión* de 'Aventura' - cada martes una fantasía mezclada con una canción

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------




Estábamos excesivamente excitados, durante largo tiempo estuvimos provocándonos, metiendo nuestras manos dentro de nuestra ropa, besándonos apasionadamente, yo acariciaba sus senos introduciendo mi mano en su blusa y ella apretaba mi erección pasando su mano sobre mi pantalón. Quité su blusa bajándola hasta su cintura, sin sacarla de su cuerpo. Desabroché su sostén y lo arrojé lejos de la cama, chupé sus pezones mientras acariciaba su entrepierna, introduciendo mi mano entre su minifalda, la tocaba por encima de su ropa interior, la cual ya estaba húmeda, caliente... separó un poco más sus piernas para darme libre acceso y porque deseaba sentir muchísimo más. Nuevamente llevó su mano a mi miembro y lo sobó ejerciendo mucha más presión, palpitaba por el deseo tan inmenso que me dominaba - ¡Uff mi Amor, quiero que me lo chupes! - dije casi ordenando, su respiración profunda y sus pezones erectos se unieron a su labio mordido, dándome esa imagen riquísima; me empujó a la cama, haciéndome acostar sobre mi espalda, con esa mirada pícara directo a mis ojos, desabrochó el botón del pantalón, bajó lentamente el cierre y bajó el bóxer sin dar mucha espera, mi pene saltó como resorte ante su rostro, con la cabeza brillante por mi excitación y lubricación - Qué rico se ve, papacito - susurró justo cuando comenzó a dar algunas lamidas desde la base del tallo hasta la punta, luego lo tomó con su mano derecha y halaba la piel hacia abajo, descubriéndolo por completo, algunos lametones más en la cabeza me enloquecieron, el placer era exquisito, aumentó muchísimo más cuando se lo metió a la boca y empezó a mamármelo, se lo metía casi por completo y lo sacaba, repitiendo sus movimientos de una manera lenta, todo mi vientre cosquilleaba y mi respiración era casi intermitente, la retenía por varios segundos y la expulsaba con fuerza. Tomé su cabeza con mis manos e hice que me lo chupará más rápido. Alternaba mi placer llevándome al desquicio entre mamada y su mano que me masturbaba riquísimo y cada vez a más velocidad; gemía levemente cuando alejó su boca y la abrió completamente al mismo tiempo que halaba la piel de mi miembro hacia abajo con fuerza... exploté inundando su boca con cada chorro que me llenaba de placer, tensando todos mis músculos, al pasar algunos segundos y mi cuerpo se relajaba con las más deliciosas sensaciones, tragaba todo, y lamía un poco más sonriendo, su rostro reflejaba tanto disfrute como el mío. Era mi turno, la recosté y separé sus piernas, bajé sus bragas y encontraron su lugar en el suelo, subí su minifalda hasta su cintura, donde se encontraba su blusa también. abrí bien sus piernas y me dediqué a comérmela completica, hasta oírla gemir sin control...

------------------------------------------------------------------------------------------------------------






Las prendas de nuestra ropa se encontraban en el suelo, ella vestía algo de lencería que la hacía ver super sexy, mis manos tibias acariciaron su cuerpo, encendiendo su piel, sus ganas y sus deseos. El beso parecía casi irreal, nuestros ojos cerrados mientras que nuestras manos nos sentían, sus labios tenían un sabor delicioso. Mi erección palpitaba entre sus piernas, rozando su sexo, lo tomo entre sus dedos y me masturbo durante algunos segundos de manera lenta sin renunciar al beso, era una tortura placentera que me provocaba las ganas de sentir más. Tenía su seno entre la palma de mi mano, apretándolo con movimientos circulares, luego la deslicé por su vientre hasta llegar a su vagina, pasé mi dedo entre sus labios de principio a fin y repetí un par de veces más, sus pezones se endurecieron y desperté su pasión. Me aferré a ella, acercándola más a mí con mi otro brazo que rodeaba su cintura, sus manos se posaron en mis mejillas, aumentando la pasión en el beso, introduciendo su lengua en mi boca, deslizó ambas manos a mi cuello provocando que mi piel se erizara, los dedos que acariciaban su clítoris, entraron atrevidamente en ella llenándola de gran placer que sus gestos expresaban. Los moví dentro de ella y toque puntos que la descontrolaban... así continue por un par de minutos hasta que sus gemidos no podían ser domados por su autocontrol. Besé su cuello y chupe sus pezones al mismo tiempo que sacaba mis dedos brillantes por su excitación, para poder con esa mano elevar su pierna derecha, empecé a rozar mi pene contra los labios de su vulva, que palpitaba por lo excitado que me encontraba, ufff se sentía riquísimo - Quiero más - le susurré apretando mis dientes y mirando sus preciosos ojos - Yo quiero muchísimo más - correspondió con gesto lujurioso. Me besó con algo de furia y mordió mis labios, envolvió con su mano mi falo y lo acomodó, la sensación me hizo empujar mi pelvis sin espera para penetrarla. El sudor se presentaba como una delgada y brillante capa sobre nuestra piel, que a la vista excitaba mucho más. Comencé a embestirla con ganas, a metérselo y sacárselo cada vez con más ganas, recostó su espalda contra la pared, nos besamos nuevamente y cada vez se lo hacía más duro, el placer que se extendía en nuestros genitales era una mezcla de calor, cosquilleo y sensaciones indescriptibles de placer - Ya casi, ¡Más duro, no pares! - gimió entre susurros jadeantes que suplicaban que el placer llegara a su cúspide, para disfrutar de la sensación más rica experimentada por su cuerpo. Se lo hice con fuerza, más duro y más rápido hasta que sus piernas temblaron de una manera diferente y empujo con fuerza su cadera contra mi vientre, los líquidos de su climax se escurrieron por mis piernas y sus movimientos produjeron mi orgasmo, inundando su interior de tibios jugos que anunciaron el placer en ambos... volvió en sí varios segundos después al paso que sus músculos se relajaban y la dejaban saciada con esa sensación única, mi cuerpo culminaba junto al suyo, cerrando con un beso que solo su boca podría darme.


------------------------------------------------------------------------------------------------------------





Hace un par de meses no salíamos a pasear o a divertirnos, incluso los días se volvían más monótonos con el transcurrir del tiempo. Leí un articulo en una página que me hizo reflexionar bastante sobre mi vida de pareja, avivó muchísimo todo lo que siento por ella. Aquella llama que nos quemó pero nunca nos consumió sino que nos hizo sentir vivos de verdad. Era un sábado por la noche, esperé la hora en que se baña antes de dormir, puse algunos pétalos de rosa en la cama y encendí unas velas aromáticas en la habitación... salió del baño y sinceramente le pedí perdón por descuidar nuestra relación, por a veces callarme cuando debíamos hablar, por no escucharla, sus ojos se llenaron de lágrimas y su sonrisa se dibujó ante mi vista
- No te puedo prometer perfección y tampoco que dejaré de ser un idiota... sabes que es lo que soy - le dije esbozando una inmensa sonrisa, nunca he podido dejar de bromear, incluso en momentos en que no debo, rió con aquella extraña risa que solo a mí me encanta - ¡Te amo, mi Reina! siempre lo voy a hacer, quiero mejorar - Apenas había terminado mi frase cuando me abrazó y besó con una ternura inmensa. El besó terminó y nos mantuvimos abrazados durante varios minutos, en silencio - ¿Sabes? esto merece una celebración, tengo ganitas papi - me susurró y dio un suave mordisco en la oreja. No podía negar que el abrazo en silencio me había provocado un poco, la cercanía de su cuerpo al mío. Solo tuve que quitar la bata para salir del baño y comenzar a acariciar su piel, caricias prohibidas, calientes y sugerentes. Sus gestos me excitaron completamente, sus manos me desnudaron y prestaron atenciones delirantes a mi ser. Mi miembro se endureció entre sus piernas y sus respiraciones se hicieron profundas. La cargué, sus piernas rodearon mi cintura y sus brazos mi cuello,un beso lento pero muy apasionado desató el placer. La acosté sobre la cama y tracé un camino de besos comenzando en su boca, pasando por su cuello y sus senos. Chupé sus pezones con suavidad, una suavidad acompañada de hambre, hambre de ella. A continuación los lamí con la punta de mi lengua marcando sus contornos, gimió suavemente y acarició mi espalda con calidez. - Afff sabes lo que me encanta, con eso podrías ganarte por completo mi perdón - y sonrió traviesamente, mi diabla, mi niña mala. - Claro que sí - susurré, mordí su vientre una y otra vez, cada mordisco un poco más bajo que el anterior. Separó sus piernas completamente hasta poder montarlas sobre mis hombros - Dale papi, dame bien rico - En nuestro tiempo juntos, ya sabía qué y cómo le gustaba. Di inicio a su placer, lamí, besé y mordí cada rincón, su vientre esparcía calor delicioso al resto de su cuerpo y se concentraba en su entrepierna, las sensaciones que experimentaba al chupar y lamer su clítoris eran alucinantes, arqueaba su espalda, agarraba mi cabello y lo desordenaba, gemía tan fuerte como le era posible y mi excitación estaba al borde de mi control. Detuvo su respiración y su vientre se llenó de contracciones fuertes, provocándole un orgasmo placentero que inundo su conchita de muchísima más humedad. Lamí un poco más sus jugos y me acomodé, penetrándola para seguir con su placer y saciar mis ganas...


 ----------------------------------------------------------------------------------------------------------




Yo acababa de llegar, durante todo el día había estado un poco excitado, imaginándola y deseándola muchísimo. Estaba preciosa, arreglándose y preparándose para salir. - ¿Adónde vas? - Le pregunté con un gesto de aparentes celos - Saldré con mis amigas, ya pronto llegarán. ¡Te lo había dicho! - respondió sonriendo y semi-sorprendida - No te he dado ningún permiso que yo recuerde - dije continuando el juego - ¡Já! ¡Soy soltera y hago lo que quiera! - contestó antes de echarse a reír a carcajadas, porque sabe que sería castigada. Tomándola con mis manos en sus costados rápidamente se rió con más fuerza. Ella estaba sentada frente al espejo del tocador - Con qué soltera ¿Eh? ¡Ni siquiera en tus sueños! ¿Me entiendes? - abracé su cintura rodeándola con mis brazos. Al terminar de bromear pronunciando las palabras entre dientes, mordí su cuello que temblaba por su forma de reír. Empecé a trazar un camino de besos por su hombro mientras sentía su aroma, cada una de mis manos apretó sus senos. Mi nariz resopló en su nuca aquel aire caliente que la calentó un poco - ¡Hey, para! debo irme - articuló con sus ojos cerrados... - Ok, si tienes que... - dije mientras liberaba su cuerpo. Retrocedí unos cuantos pasos hacia atrás, quité mi camiseta, también mis zapatos sin soltar los cordones y por último mi pantalón con el bóxer. La cercanía al abrazarla mientras bromeamos me excito bastante y lo tenía algo erecto. Pudo verme en el espejo así, mordió su labio inferior, se puso de pie e intento salir por la puerta de la habitación - ¡Oye, tengo que irme! - dijo entre risas cuando casi llegaba a la puerta. Alcancé a agarrarla de un brazo - De aquí no sales a ninguna parte - le susurré, al momento que pegaba su cuerpo completamente al mío. Sintió mi erección endureciéndose contra sus piernas, mientras que las sensaciones que nos invadían a ambos por ese beso apasionado que compartíamos ahora. Mi mano descendió de su espalda a su culo, el cual apreté y subí el vestido corto que traía puesto, bajé su ropa interior y la agarré con más fuerza. Metí mi lengua en su boca y se enredaba con la suya, nuestras respiraciones eran rápidas y los latidos aumentaban. Mi erección se acomodo en entrepierna y moví mi cadera como si la penetrará, rozando así su sexo. Ella misma bajó su ropa interior hasta que cayeron hasta sus tobillos, la mano que tenía en su trasero viajó a su sexo, esos labios que comenzaban a tener un pequeño rastro de humedad, pase mis dedos entre ellos y luego os metí, moviéndolos en círculos dentro de ella. Nuestro beso nunca terminó, antes cada vez nos encendía más y más. Con su mano derecha tomó mi pene y lo puso en la entrada de su placer, se lo metí con muchas ganas y allí de pie comenzamos a desahogar esas llamas que me habían incendiado durante todo el día y que ahora la quemaban a ella. La embestía con ganas una y otra vez, con fuerza durante un par de minutos, el placer me llevó a hacérselo a más velocidad, sonando así los líquidos de ambos que se mezclaban en una danza placentera y riquísima, al estar a punto de explotar sobé mi pelvis contra su clítoris para provocarle placer inmenso sin dejar de darle con toda mi pasión... un orgasmo fuerte me recorrió, extendiéndose desde mis genitales a todo mi cuerpo. Ella quedo muy excitada, con ganas de mucho más. Su móvil sonó justo en ese instante, era su amiga, lo arrebaté de su mano sin violencia alguna y le dije a su amiga - Lo siento, no podrá ir porque se lo voy a hacer toda la tarde - Justo en ese momento corté la llamada, mi princesa con esa cara de anonadada que se mezclaba aún con lo excitada que estaba por la forma en que le hablé a su amiga. La besé sin dejarle pronunciar ni un sonido. Ahora venía el turno de su placer para continuar después con el de ambos nuevamente...


----------------------------------------------------------------------------------------------------------




- ¿Qué más quieres de mí? - me cuestionó... mi vientre frente al suyo, mis manos a ambos lados de su cadera y mi frente posada sobre la suya. - De ti quiero todo... - respondí. Callamos durante varios segundos, en los cuales me perdía en su mirada - Te amo. Hoy en especial, *quiero morir en tu piel, quiero beberme tu vida, quiero llenarte de amor... Quiero bañarme de ti, quiero poseerte de por vida, quiero sentirte latir de arriba abajo, de abajo arriba, hora tras hora, día tras día*. Eso quiero - mientras me escuchaba atenta, no pudo esconder esa hermosa sonrisa que se colaba entre sus labios. La sonrisa que puede encantar hasta al hombre más sensato... la sonrisa de una mujer enamorada. Abrazó mi cintura con ambas manos, eliminando hasta el más pequeño espacio que había entre nosotros. Cerró sus ojos, unió sus labios a los míos. Aquel beso lento, detenía el tiempo alrededor, y no solo el tiempo, también nuestras respiraciones. Poco a poco el deseo fue apoderándose de nuestros cuerpos, mis manos descendieron a su trasero, acariciándolo y apretándolo al mismo tiempo que nuestras lenguas se unían al beso, ahora más rápido, como si quisiéramos comernos. Sus manos desabrocharon uno a uno los botones de mi camisa, y las mías le llenaban de caricias el cuerpo, provocando un incendio por toda su piel que se extendía a su vientre. Las ganas aumentaron en pocos segundos, haciendo que nos desnudáramos con mayor rapidez. Quité su sostén y sus pezones preciosos saltaron a la vista, mi mano izquierda le dieron atenciones deliciosas sin que mi boca dejará de jugar con la suya. - Uhhhhmmm - sonó desde el fondo de su garganta, como una especie de gemido que exclamaba que necesitaba placer y que lo necesitaba ahora. Me arrodillé ante ella y bajé su ropa interior mientras mordía la parte delantera de sus piernas, muy cerca de su sexo y luego bajando hasta casi morder sus rodillas. Me puso de pie y bajó mi bóxer sin arrodillarse, solo inclinándose frente a mí, con besos por mi vientre. Mi erección saltó frente a su rostro al librarle de su cobertura, lo tomó con su mano y me masturbó, moviéndolo con su mano cerrada sobre él, desde la punta hasta la base durante un tiempo, y su otra mano la llevo hasta su vagina y comenzó a acariciarse. Ambos necesitábamos más... la enderecé, y con fuerza recorrí su piel, excitándola. Recostándola sobre la cama, boca abajo, se dejó llevar, yo dirigía a mi gusto. Me posé sobre ella y sobé mi piel contra la suya, llenándonos de más ganas - ¡Házmelo Amor! ¡Házmelo ya! - rogó deseando sentir más. Tomé su seno en mi mano, lo aruñé y tome con la punta de mis dedos su pezón, que retorcí suavemente. Era delicioso jugar con mi pene en la entrada de su vagina y jugar con su busto de esa manera, elevó su cola tratando de que la penetrara, sus ansías crecían con esas ricas sensaciones. Pude sentir cuando la penetraba que estaba mojadita, lentamente lo deslicé en su interior, ambos retuvimos la respiración mientras sentíamos el cielo entre nuestras piernas. Se lo metí todo, rocé mi pubis contra sus nalgas tratando de meterlo más a fondo... - ¡Qué rico! No vayas a par... - gimió, pero callé sus palabras con ese beso cargado de lujuria, en el preciso momento en que empezaba a hacérselo con pasión. Embistiendo su trasero con ganas de nunca detenerme, el sonido de la piel chocando al momento de hacer el amor no tiene igual. Esas cosquillas invadían su estómago, y a mí me dominaban por completo, los dedos de mis pies se tensionaban y se lo hice con más fuerza... sus gemidos, mis jadeos y el beso provocaron que un intenso orgasmo recorriera su cuerpo inundándolo de placer, rico placer inigualable, las contracciones de su sexo sobre mi miembro me hicieron explotar como nunca antes dentro de ella. El sudor en nuestros cuerpos daba paso al relajamiento haciéndonos sentir en el paraíso. El beso fue la culminación de mi muerte en su piel... 

Fragmento tomado de la canción: *'Quiero morir en tu piel' de Willy Gonzales* - Cada martes una fantasía mezclada con una canción, / http://www.youtube.com/watch?v=XXmgJw3YFko


----------------------------------------------------------------------------------------------------------




Sabía que fueron sus errores los que les llevaron a alejarse... por aquellos días tuvo muchos problemas, no lo usaba como excusa pero... en fin. Se enteró que ella estaba saliendo con alguien más y le dolió lo suficiente para no seguir esperando más. Se atrevió a buscarla de nuevo y al verse, se quedaron en silencio, sorprendidos, durante varios segundos. - Hola - Inició la conversación él. (siempre entre ellos había más que solo amor, fuego sería una definición más acertada) - ¿podemos hablar un momento? - Iba a dar un paseo... pero bueno, un momento solamente - le contestó. Entró, luego lo invito a pasar. Se dirigió a la cocina y el la siguió. El ambiente no era raro, era algo tenso, pero nunca raro. Hablaron de cosas sin importancia durante algunos minutos... - ¿Has venido solamente a saber cómo he estado? - preguntó ella, sabiendo que no era lo que buscaba. - Te Amo, lo sabes. Me haces mucha falta - antes que ella pronunciara alguna palabra, continuo - *¿Dime si él te conoce la mitad? ¿Dime si él tiene la sensibilidad de encontrar el punto exacto donde explotas al amar?* - se acercó hasta quedar frente a ella y la tomo de las caderas, no quería resistirse, a pesar que su mente le gritaba que lo hiciera - *¿Dime si él te ama la mitad de lo que te ama este loco que dejaste en libertad?* - le susurró al oído y el viento proveniente de su boca, cálido en el cuello y oreja de ella la excito más de lo que ya estaba. Ambos estaban en una especie de encanto, se deseaban como desquiciados y no reaccionaban ni les importaba nada más, solo ese momento. Le beso el cuello y las manos en sus caderas apretaron su carne. Descontroló todo en ella, lo besó y ambos se incendiaron en pasión. Las caricias de ambas partes eran provocativas, los besos sugestivos y no podían soportar más las ganas. La ropa fue cayendo al suelo. él besaba su cuello, bajaba a sus senos y se ensañaba en sus pezones, las manos de ella le despeinaban con ansías de devorarle. Esa mano que ella tanto extrañaba ahora estaba tocando su sexo, pasando sus dedos entre sus labios y acariciando de la manera que solo él sabía hacerlo. El otro brazo le rodeaba la espalda acercándola por completo sin dejar ni un solo milímetro entre los cuerpos. El sudor se presentaba entre ellos anunciando la locura. Sus brazos rodearon el cuello de él a la par que se unían en un beso apasionado, hambrientos el uno por el otro, necesitaban placer, pero no cualquier placer, sino aquel que solo ellos sabían proveerse. Con su brazo varonil levantó la pierna izquierda de ella, y sin usar sus manos comenzó a pasar la punta de su pene por su vagina húmeda, ... el placer del roce para ambos fue increíble, la cadera de ella se movía involuntariamente y pequeños temblores la invadían recorriendo su cuerpo, sus pezones se endurecieron y su mirada clavada en los ojos de él. Al metérselo no hubo ya más espera, empezó a penetrarla con fuerza y ganas sin medida. La piel chocando era un aumento al morbo de verse desnudos, de pie, haciéndolo como nunca. El placer no se podía comparar... - Más rápido, más duro, más!! - gimió ella entre los mordiscos que le daba al mentón y cuello que tanto deseo y extraño. él estaba extasiado de placer y no quería parar, oírla pedir eso entre gemidos lo lleno de más placer, le sostenía aquella pierna y se lo metía más profundo y más rápido... los sonidos... los líquidos mezclados... el sudor... la piel uff. Ella gemía sin detenerse ahora y él jadeaba con su respiración al máximo. Un orgasmo recorrió todo el cuerpo de ella, llenando de convulsiones su vientre y contracciones la mayoría de músculos de su cuerpo, al mismo tiempo que el clímax más placentero lo inundaba eyaculando dentro de ella, llenando su interior de una calidez deliciosa... 

- Oscar -

sábado, 5 de abril de 2014

El Tren



Esa tarde hable con mi novio y me dijo que no podríamos vernos pues tenía mucho trabajo. ¿Hasta el viernes?, pensé yo... bueno, no es justo que él me deje tan abandonada, por lo tanto, decidí darme una escapada y hacer algo muy diferente a lo habitual, me llene de valor y me puse una minifaldita, unas medias con abertura en los muslos, en las nalgas y en mi depiladita panochita del tipo liguero, unas zapatillas de tacón alto, una blusita delgadita y sin nada abajo, un saquito un poquito más abajo que la micro falda que tan solo me quedaba cuatro dedos debajo de mis nalgas.

Ya arreglada y levemente perfumada, me dirigí al metro a la estación Pino Suarez a las 7:15 de la noche y entraría a uno de los vagones de atrás en la zona reservada solo para hombres, donde el tumulto es impresionante y estas muy apretujada sin poderte ni mover. Busque más o menos un grupito de hombres que se miraba audaz y poco confiables. Y dejaría que me acariciaran como una putita sin protestar.

Arranco el metro y al cabo de unos segundos, sentí que una mano áspera y fuerte me acariciaba una nalga y me deje acariciar sin rechistar solo las apreté y las afloje repetidas veces para dar a entender que no me disgustaba la caricia. Ya sintiéndose más seguro, siguió acariciándome y yo repegaba mis nalgas contra esa mano, ya más confiado, deslizo un dedo haciendo presión entre mis nalgas y dejaba que acariciara mis vellitos y mi culito.

Después uno de sus dedos entraba suavecito en mi culito solo la puntita del dedo, y yo trate de abrir las nalgas para que entrara más a fondo. El tren se movía mucho y en cada movimiento sentía como se introducía más y más haciéndome sentir delicioso, con su dedo en forma de gancho, me levantaba jalándome el orificio del culito hacia arriba haciéndome parar de puntitas levemente. Luego el tren se detuvo por la lluvia y aproveche para darme la vuelta y quedar cara a cara y pelvis a pelvis con aquel sujeto que me acariciaba de esa manera, al darme la vuelta entre la multitud, mi faldita quedo jalada y se me subió aún más. Al dar esa vuelta, sentí otra mano que me acariciaba nuevamente las nalgas con mucho frenesí, como si estuviera muriéndose de ganas, y me deje sin poner resistencia. El tren seguía parado y de pronto se escucha una voz por el altavoz que dice que por problemas con la lluvia y el granizo, el tren permanecería estacionado durante un rato, estábamos entre estación y estación. El muchacho que tengo enfrente no esta tan mal y siento en mi pubis un bulto increíble en su entre pierna. Que me está haciendo mucha presión en mi vientre, yo aprovecho y me repego aún más. Sin decir palabra alguna, solo sintiendo y moviendo mi pelvis y mis nalgas de manera más insinuante. El aprovecha mi decisión y coloca su mano abierta en mi panochita, eso me hace sentir increíble pues en las nalgas siento otras dos manos, que me acarician de forma muy sutil me encanta saberme deseada y manoseada por desconocidos. El que me acaricia la panocha deja que el dedo medio de su mano se meta entre mi rajita, acariciándome y frotándome el clítoris que ya está empapado al igual que mi vagina que gotea y solo siento un hilito de miel que se resbala entre mis muslos.

Al notar mi humedad, decide hacer algo más y se baja la cremallera de sus jeans, se saca la verga ya dura e hinchada con la cabeza palpitante y babosita por su propio lubricante y en un momento decisivo, levanta mi faldita y pone su verga caliente y dura entre mis muslos y en contacto con mi sexo.

Yo al darme cuenta abro un poco mis muslos. Lo más que me permite la gente que me aprisiona y logra dejarlo entre mis labios interiores, pero muy adentro muy pegados sintiendo ese calor que despedía mi chochita y la humedad que de inmediato le mojo toda su verga. Al sentir que abría los muslos, el tipo que está a mis espaldas también aprovecha y abre mis nalgas con sus dos manos y me mete un dedo en el ano. Sin avisar, solo así, de un solo golpe pero como yo estaba muy mojada por las caricias anteriores, lo recibí bien, sin protestar. El tren seguía parado y la gente se inquietaba más. El calor de los cuerpos es bochornosos y estamos sudando, solo me inquietaba la mirada de otro hombre que me parecía levemente conocido pero no alcanzaba a ubicar de donde, lo más seguro que sería alguien a quien solo hubiera visto al pasar. Mi blusa se hacía casi transparente por mi sudor y se notaban mis senos con mis pezones carnosos y erectos, muy paraditos e hinchados, así sentía la presión de mis pezones contra su pecho. El tipo que está a mis espaldas esta calientísimo y al ver que yo me estoy dejando acariciar, él decide meterme su verga por el ano. Primero restregando su cabeza babosita en mi culito y después de la cabeza que me hizo dar un pequeño quejido y después de unos segundos, me la metió toda de un sopetón, doy un brinco al sentir la presión y el dolor y me levanto en las puntas de mis pies, al sentir mucho ardor al abrirme el culito sintiendo algo de dolor pues la adivinaba grande y gruesa y justamente en ese momento se me clava en la vagina su verga que estaba como resorte esperando la oportunidad de entrar y ensartarse en mis entrañas como una serpiente esperando el momento de atacar. Buscando el ángulo para penetrarme, me siento empalada con esas dos vergas dentro de mi intimidad y doy un leve gritito que trato de ahogar para que la gente no se dé cuenta, solo aquel hombre que no dejaba de verme quizás imaginándose lo que ocurría entre mis muslos y mis nalgas, me empiezan a bombear cada quien con un ritmo diferente, lo que la pared entre mi vagina y mi ano, se sintiera muy frotada y en algunos instantes tan aprisionada como si me dieran un pellizco en la pared de mi vagina, me duele mucho pero también me gusta.

Me hace sentir súper PUTA y me empiezo a mover formando pequeños círculos cadenciosos con mis nalgas, con un ritmo delicioso mientras ellos me la sacan y me la clavan nuevamente, solo se escucha un leve chasquido al chocar sus vergas y sus huevos en mi pelvis y contra mis nalgas y así seguimos un rato y el tren arranca lentamente pero ya estamos en el vaivén de la marcha, las metidas son más fuertes y tengo que hacer milagros para no gritar. Así siguen duro y continuo entrando y saliendo yo moviendo mi culo de uno a otro lado y de arriba a abajo, hasta sentir como sus huevos chocaban con mi piel, sintiéndome poseída por dos machos desconocidos llenándome de sensaciones deliciosas y a punto de tener un orgasmo increíble.

De repente el tren se detiene abruptamente y aunque no iba rápido, siento como me las clavan hasta la matriz y el estómago haciéndome gemir levemente de placer y sintiendo un delicioso orgasmo que me sacudía toda la columna vertebral al tiempo en que ellos empiezan a eyacular dentro de mí, sintiendo solamente esa lava hirviendo que me quemaba por dentro.... Uffff es delicioso pues me echan más y más mocos lechosos en mis entrañas solo siento como crecen sus vergas dan un espasmo y vomitan dentro de mí.

Mi vagina también esta convulsionada y mis nalgas aprietan y sueltan para dejarlos secos, para que toda su carga de leche cremosa quede dentro de mis entrañas y nuevamente tengo otro orgasmo cuando arranca el tren de manera brusca. Ufffffffffff mis piernas están por doblarse pero con sus vergas dentro de mí lo impiden, me tienen casi volando sin fuerzas para sostenerme en pie. Uffffffffff cuando terminaron de vaciarse dentro de mí, yo di gracias pues sentía mucho ardor en mi culo, me imaginaba el tamaño de la verga que me había penetrado por el anito tembloroso aun y a juzgar por ese ardor debió haber sido muy grande y gruesa esa verga, me latía el esfínter, tratando de recobrar el tamaño normal y sentí como algo de su leche se escurría por mis nalgas hasta llegar y seguir por mis muslos, empapando parte de mis medias. La leche que tenía en la vagina la tenía bien aprisionada al tratar de que mi culito se cerrara.

Por fin se abrió la puerta y la gente empezó a salir, yo hice lo mismo sin siquiera voltear a ver a aquellos dos que me habían hecho suya, que me habían penetrado y usado como a una puta, me habían dejado su leche cremosa y calientita en mi vagina y en mi culo.

Era la estación de General Anaya, realmente pensé que ya estaría en Taxqueña pero afortunadamente era mi estación de bajada.

Salí caminando con dificultad, pues mis piernas aún estaban débiles por la experiencia pasada. Al subir las escaleras, me fallaron las fuerzas y de no ser por un señor que me detuvo, me hubiera caído irremediablemente, al voltear a mirarlo para darle las gracias, vi que era ese hombre que me había visto en el vagón del metro ese que no alcanzaba a ubicar. Le di las gracias sin ánimos de sentirme ofendida y el sonrío levemente y amablemente me dijo permíteme te ayudo, sostente de mi brazo, pero sonaba más a una orden que a un favor, al tiempo que el pasaba su brazo derecho por mi cintura, me dio pena pero preferí su ayuda a una posible caída. Ya saliendo del metro, me dijo te ves muy pálida ven te invito un café y sin fuerzas para rehusarme lo acepté. Nos sentamos en un gabinete que quedaba al fondo del restaurancito al que entramos quedando nuestras espaldas contra la pared, yo había quedado como encajonada en ese gabinete y el al lado mío impidiéndome una posible salida rápida. Trate de guardar la calma y empezó a hablar y me dijo

- ¿Cómo estás? ¿No me has reconocido?
- No - le conteste, realmente no lo recordaba y me dijo que era amigo de Pepe, mi novio...

Anónimo