- Quizá sea la última vez que nos veamos, me iré a vivir a otra ciudad. ¿Te parece si nos vemos para una despedida bien 'deli'? - me dijo en tono provocativo. Tan solo el sonido de su voz logró excitarme, ese ligero cosquilleo recorrió mi entrepierna - Uff, qué lástima que sea la última vez, me encantaría verte pero al menos regálame toda una tarde... - concretamos el lugar en donde nos veríamos y la hora. Aquella relación basada en el placer llegaría a su fin y lo aprovecharíamos hasta el último segundo.
Nos encontramos en una cafetería cercana a nuestro destino, la saludé con un beso riquísimo mientras rodeaba su cintura con mis brazos, los suyos rodearon mis costados. Unas cuantas palabras y sonrisas nos indicaban cuantas ganas teníamos de no perder ni un solo segundo del tiempo que nos quedaba. Llegamos a aquel motel barato y nos dirigimos a la habitación, antes de abrir la puerta me recostó contra la pared y me besó apasionadamente introduciendo su lengua en mi boca, llevé mis manos hasta su culo, el cual apreté al momento que el beso nos excitaba mucho más a los dos; podía sentir la erección dentro de mi pantalón así que condujo su mano hasta ella y la apretó. Ufff la sensación era deliciosa al sentir como me lo masajeaba y mordía mi labio al mismo tiempo - ¡Quiero hacértelo aquí mismo en el pasillo! - le confesé con unas ganas inmensas. Metí mi mano dentro de su pantalón y por encima de su ropa interior acaricié su sexo, hundiendo mis dedos con algo de fuerza por la intensidad de mi deseo, su gemido rompió el silencio del pasillo y fue seguido por el sonido de una puerta que se abría, El susto de ser vistos nos hizo cerrar los ojos sin detener el beso ni alcanzar a sacar mi mano de su pantalón, ella alcanzó a alejar su mano de mi miembro rápidamente, esperamos hasta que no escuchamos los pasos que se alejaron de nosotros y las risas que trataban de ocultar. El calor había inundado nuestros vientres y crecía más y más, con la conmoción de aquel momento decidimos entrar a la habitación. Basto solo con cerrar la puerta para que ella empezara a desnudarme, arranco algunos botones de mi camisa y la tiró al suelo. Me empujo a la cama y se desvistió de manera sensual, insinuándome con cada movimiento que era tarde de sexo y placer, no de palabras. Lanzó a una esquina su sostén y deslizó su calzón por sus piernas con ambas manos en los bordes. Con un gesto me indicó que acomodará todo mi cuerpo sobre la cama y así lo hice. Subió a la cama en actitud felina, gateando hasta irse posando sobre mi cuerpo. Me besó y mordió nuevamente, y antes de continuar con su juego hizo que tomara la parte superior de la cama y me dijo que no la soltara por ninguna razón. Con una de sus manos sostenía su cuerpo y con la otra palpaba mi piel, provocando que me erizara y suaves temblores conmocionaran mi cuerpo. Con su lengua lamía mi pecho y mi vientre, soltó mi cinturón y desabrocho mi pantalón; sin dejar de mirarme bajó el cierre y sacó mi pene del bóxer... durante un par de minutos me enloqueció con su boca, su lengua y sus manos pero cuando vio que estaba al borde de mi clímax detuvo todos sus movimientos... subió hasta quedar sobre mí, y se montó sobre mi pecho, ofreciéndome su conchita que ya estaba húmeda, su respiración agitada y su mirada lasciva me descontrolaba. Con una de sus manos tomó mi nuca y elevó mi cabeza para que se la chupara, en seguida empecé a lamer sus labios, a chuparlos y a recorrer sus contornos. Desde allí podía apreciar como su pecho aumentaba y disminuía con rapidez, cada vez quería sentir más y más. Jalaba mi cabello y me empujaba contra su sexo hasta que estalló en un orgasmo increíblemente placentero. Algunos cuantos hilos brillantes escurrían desde su vagina, pasando por sus piernas y terminando en mi pecho... teníamos toda la tarde para nosotros y apenas comenzaba.
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Cada día me invadían más y más las ganas de hacerla mía, ya no podía controlarlas, ella ya sabía cuanto me gustaba pero nunca me atreví a más que solo un coqueteo corto. Ese día nos quedamos solos, justo el mismo día que el deseo me dominaba y me ponía caliente como ningún otro día. Antes que se fuera la detuve del brazo (domando mi lado caballeroso, y que se avergüenza con facilidad), la halé hacia mí y le robé un beso sin previo aviso, no pudo resistirse mucho pues la sostuve fuertemente... fue un movimiento bastante atrevido, lo sé, pero ya no podía seguir esperando. Luego de varios segundos le permití separarse un poco de mí, impresionada y sin muchas palabras me miró fijamente, se encontraba casi sin aliento. La forma en que lo hice parecía ser que lo que hice, era lo que estaba necesitando... o al menos eso quería creer yo; antes que pudiera articular alguna palabra, posé mis manos a los lados de su cintura y le dije llenándome de valentía y más excitación de la que ya me inundaba - *¡Te voy a enamorar! Disculpa si te ofendo pero es que soy honesto, con lujo de detalles escucha mi versión - hice una corta pausa, acercando mi rostro al suyo un poco más y continuando con lo que quería hacerle - Pura crema de chocolate, untarte y devorarte, llevarte a otro mundo en tu mente y corazón. Ven vive una aventura, hagamos mil locuras, voy a hacerte caricias que no se han inventado* - dije seguro de lo que le decía y sin titubear. Podía notarse que se estaba incendiando también, ahora el fuego ardía no solamente en mi cuerpo, lamió sus labios, respiró profundamente y simplemente me volvió a besar, esta vez ella dirigía. ¡Dios! ¡Realmente me encanta esta mujer!, cada cosa que le expresé, lo hice con total sinceridad, este era el momento de empezar a demostrárselo, pero primero nos dejaríamos llevar.
La ropa fue cayendo al suelo prenda por prenda con gran rapidez, mi erección comenzaba a crecer mucho más dentro de mi bóxer y su piel se erizaba ante el tibio toque de mis manos. Los besos enloquecidos nos provocaban devorarnos el uno al otro, nuestras bocas y manos desviaron sus caminos y prendieron la piel desprovista de ropas. Nos fuimos hasta donde pudimos, pues estábamos perdidos en nuestra pasión. Rompí su ropa interior con mis manos y al continuar mis besos furtivos por su cuello, su mano acarició mis testículos, llenándome de sensaciones riquísimas que me provocaban un ligero cosquilleo delirante, mi mano correspondió, tocando su sexo, mis dedos se lo acariciaron y tocaron de tal forma que no podía controlar algunos movimientos y sonidos involuntarios que gritaban su excitación... caminando un poco más le fui dando vuelta, quedando su culo contra mi verga que anhelaba hacerla mía y complacerla hasta que rogará que me detuviera. Volteó su rostro y me besó mientras rodeaba mi nuca con su brazo derecho, dirigí mi brazo izquierdo a sus pechos, mi mano comenzó a acariciarlos, las yemas de mis dedos rozaban sus pezones que reaccionaban, endureciéndose, los tome con la punta del pulgar y del indice y los jalé con suavidad... mordí su cuello y ya no podía ocultar ni siquiera un poco sus ganas, empujó su culo contra mi erección y la empujé hacia adelante, arrodillándonos sobre la cama. Tome mi pene con la mano que tenía libre y comencé a penetrarla, hundiéndolo lentamente en su conchita húmeda. Ya ninguno podía esperar, entonce empecé a hacérselo con fuerza, más duro en cada embestida. Se lo metía hasta el fondo cuando pude notar como nuestros cuerpos brillaban levemente por el sudor que se unía al juego - Más - gimió cortamente rogando por sentir más de esa divina sensación que nos cubría los cuerpos hasta el más pequeño rincón. Se lo hice más rico con mayor deseo y sintiendo aquel cosquilleo en mi vientre que avisaba la culminación dentro de poco. Sus gemidos, mis jadeos y nuestros sexos nos empujaron al éxtasis...
Fragmento tomado de la canción *Obsesión* de 'Aventura' - cada martes una fantasía mezclada con una canción
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Estábamos excesivamente excitados, durante largo tiempo estuvimos provocándonos, metiendo nuestras manos dentro de nuestra ropa, besándonos apasionadamente, yo acariciaba sus senos introduciendo mi mano en su blusa y ella apretaba mi erección pasando su mano sobre mi pantalón. Quité su blusa bajándola hasta su cintura, sin sacarla de su cuerpo. Desabroché su sostén y lo arrojé lejos de la cama, chupé sus pezones mientras acariciaba su entrepierna, introduciendo mi mano entre su minifalda, la tocaba por encima de su ropa interior, la cual ya estaba húmeda, caliente... separó un poco más sus piernas para darme libre acceso y porque deseaba sentir muchísimo más. Nuevamente llevó su mano a mi miembro y lo sobó ejerciendo mucha más presión, palpitaba por el deseo tan inmenso que me dominaba - ¡Uff mi Amor, quiero que me lo chupes! - dije casi ordenando, su respiración profunda y sus pezones erectos se unieron a su labio mordido, dándome esa imagen riquísima; me empujó a la cama, haciéndome acostar sobre mi espalda, con esa mirada pícara directo a mis ojos, desabrochó el botón del pantalón, bajó lentamente el cierre y bajó el bóxer sin dar mucha espera, mi pene saltó como resorte ante su rostro, con la cabeza brillante por mi excitación y lubricación - Qué rico se ve, papacito - susurró justo cuando comenzó a dar algunas lamidas desde la base del tallo hasta la punta, luego lo tomó con su mano derecha y halaba la piel hacia abajo, descubriéndolo por completo, algunos lametones más en la cabeza me enloquecieron, el placer era exquisito, aumentó muchísimo más cuando se lo metió a la boca y empezó a mamármelo, se lo metía casi por completo y lo sacaba, repitiendo sus movimientos de una manera lenta, todo mi vientre cosquilleaba y mi respiración era casi intermitente, la retenía por varios segundos y la expulsaba con fuerza. Tomé su cabeza con mis manos e hice que me lo chupará más rápido. Alternaba mi placer llevándome al desquicio entre mamada y su mano que me masturbaba riquísimo y cada vez a más velocidad; gemía levemente cuando alejó su boca y la abrió completamente al mismo tiempo que halaba la piel de mi miembro hacia abajo con fuerza... exploté inundando su boca con cada chorro que me llenaba de placer, tensando todos mis músculos, al pasar algunos segundos y mi cuerpo se relajaba con las más deliciosas sensaciones, tragaba todo, y lamía un poco más sonriendo, su rostro reflejaba tanto disfrute como el mío. Era mi turno, la recosté y separé sus piernas, bajé sus bragas y encontraron su lugar en el suelo, subí su minifalda hasta su cintura, donde se encontraba su blusa también. abrí bien sus piernas y me dediqué a comérmela completica, hasta oírla gemir sin control...
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Las prendas de nuestra ropa se encontraban en el suelo, ella vestía algo de lencería que la hacía ver super sexy, mis manos tibias acariciaron su cuerpo, encendiendo su piel, sus ganas y sus deseos. El beso parecía casi irreal, nuestros ojos cerrados mientras que nuestras manos nos sentían, sus labios tenían un sabor delicioso. Mi erección palpitaba entre sus piernas, rozando su sexo, lo tomo entre sus dedos y me masturbo durante algunos segundos de manera lenta sin renunciar al beso, era una tortura placentera que me provocaba las ganas de sentir más. Tenía su seno entre la palma de mi mano, apretándolo con movimientos circulares, luego la deslicé por su vientre hasta llegar a su vagina, pasé mi dedo entre sus labios de principio a fin y repetí un par de veces más, sus pezones se endurecieron y desperté su pasión. Me aferré a ella, acercándola más a mí con mi otro brazo que rodeaba su cintura, sus manos se posaron en mis mejillas, aumentando la pasión en el beso, introduciendo su lengua en mi boca, deslizó ambas manos a mi cuello provocando que mi piel se erizara, los dedos que acariciaban su clítoris, entraron atrevidamente en ella llenándola de gran placer que sus gestos expresaban. Los moví dentro de ella y toque puntos que la descontrolaban... así continue por un par de minutos hasta que sus gemidos no podían ser domados por su autocontrol. Besé su cuello y chupe sus pezones al mismo tiempo que sacaba mis dedos brillantes por su excitación, para poder con esa mano elevar su pierna derecha, empecé a rozar mi pene contra los labios de su vulva, que palpitaba por lo excitado que me encontraba, ufff se sentía riquísimo - Quiero más - le susurré apretando mis dientes y mirando sus preciosos ojos - Yo quiero muchísimo más - correspondió con gesto lujurioso. Me besó con algo de furia y mordió mis labios, envolvió con su mano mi falo y lo acomodó, la sensación me hizo empujar mi pelvis sin espera para penetrarla. El sudor se presentaba como una delgada y brillante capa sobre nuestra piel, que a la vista excitaba mucho más. Comencé a embestirla con ganas, a metérselo y sacárselo cada vez con más ganas, recostó su espalda contra la pared, nos besamos nuevamente y cada vez se lo hacía más duro, el placer que se extendía en nuestros genitales era una mezcla de calor, cosquilleo y sensaciones indescriptibles de placer - Ya casi, ¡Más duro, no pares! - gimió entre susurros jadeantes que suplicaban que el placer llegara a su cúspide, para disfrutar de la sensación más rica experimentada por su cuerpo. Se lo hice con fuerza, más duro y más rápido hasta que sus piernas temblaron de una manera diferente y empujo con fuerza su cadera contra mi vientre, los líquidos de su climax se escurrieron por mis piernas y sus movimientos produjeron mi orgasmo, inundando su interior de tibios jugos que anunciaron el placer en ambos... volvió en sí varios segundos después al paso que sus músculos se relajaban y la dejaban saciada con esa sensación única, mi cuerpo culminaba junto al suyo, cerrando con un beso que solo su boca podría darme.
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Hace un par de meses no salíamos a pasear o a divertirnos, incluso los días se volvían más monótonos con el transcurrir del tiempo. Leí un articulo en una página que me hizo reflexionar bastante sobre mi vida de pareja, avivó muchísimo todo lo que siento por ella. Aquella llama que nos quemó pero nunca nos consumió sino que nos hizo sentir vivos de verdad. Era un sábado por la noche, esperé la hora en que se baña antes de dormir, puse algunos pétalos de rosa en la cama y encendí unas velas aromáticas en la habitación... salió del baño y sinceramente le pedí perdón por descuidar nuestra relación, por a veces callarme cuando debíamos hablar, por no escucharla, sus ojos se llenaron de lágrimas y su sonrisa se dibujó ante mi vista
- No te puedo prometer perfección y tampoco que dejaré de ser un idiota... sabes que es lo que soy - le dije esbozando una inmensa sonrisa, nunca he podido dejar de bromear, incluso en momentos en que no debo, rió con aquella extraña risa que solo a mí me encanta - ¡Te amo, mi Reina! siempre lo voy a hacer, quiero mejorar - Apenas había terminado mi frase cuando me abrazó y besó con una ternura inmensa. El besó terminó y nos mantuvimos abrazados durante varios minutos, en silencio - ¿Sabes? esto merece una celebración, tengo ganitas papi - me susurró y dio un suave mordisco en la oreja. No podía negar que el abrazo en silencio me había provocado un poco, la cercanía de su cuerpo al mío. Solo tuve que quitar la bata para salir del baño y comenzar a acariciar su piel, caricias prohibidas, calientes y sugerentes. Sus gestos me excitaron completamente, sus manos me desnudaron y prestaron atenciones delirantes a mi ser. Mi miembro se endureció entre sus piernas y sus respiraciones se hicieron profundas. La cargué, sus piernas rodearon mi cintura y sus brazos mi cuello,un beso lento pero muy apasionado desató el placer. La acosté sobre la cama y tracé un camino de besos comenzando en su boca, pasando por su cuello y sus senos. Chupé sus pezones con suavidad, una suavidad acompañada de hambre, hambre de ella. A continuación los lamí con la punta de mi lengua marcando sus contornos, gimió suavemente y acarició mi espalda con calidez. - Afff sabes lo que me encanta, con eso podrías ganarte por completo mi perdón - y sonrió traviesamente, mi diabla, mi niña mala. - Claro que sí - susurré, mordí su vientre una y otra vez, cada mordisco un poco más bajo que el anterior. Separó sus piernas completamente hasta poder montarlas sobre mis hombros - Dale papi, dame bien rico - En nuestro tiempo juntos, ya sabía qué y cómo le gustaba. Di inicio a su placer, lamí, besé y mordí cada rincón, su vientre esparcía calor delicioso al resto de su cuerpo y se concentraba en su entrepierna, las sensaciones que experimentaba al chupar y lamer su clítoris eran alucinantes, arqueaba su espalda, agarraba mi cabello y lo desordenaba, gemía tan fuerte como le era posible y mi excitación estaba al borde de mi control. Detuvo su respiración y su vientre se llenó de contracciones fuertes, provocándole un orgasmo placentero que inundo su conchita de muchísima más humedad. Lamí un poco más sus jugos y me acomodé, penetrándola para seguir con su placer y saciar mis ganas...
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Yo acababa de llegar, durante todo el día había estado un poco excitado, imaginándola y deseándola muchísimo. Estaba preciosa, arreglándose y preparándose para salir. - ¿Adónde vas? - Le pregunté con un gesto de aparentes celos - Saldré con mis amigas, ya pronto llegarán. ¡Te lo había dicho! - respondió sonriendo y semi-sorprendida - No te he dado ningún permiso que yo recuerde - dije continuando el juego - ¡Já! ¡Soy soltera y hago lo que quiera! - contestó antes de echarse a reír a carcajadas, porque sabe que sería castigada. Tomándola con mis manos en sus costados rápidamente se rió con más fuerza. Ella estaba sentada frente al espejo del tocador - Con qué soltera ¿Eh? ¡Ni siquiera en tus sueños! ¿Me entiendes? - abracé su cintura rodeándola con mis brazos. Al terminar de bromear pronunciando las palabras entre dientes, mordí su cuello que temblaba por su forma de reír. Empecé a trazar un camino de besos por su hombro mientras sentía su aroma, cada una de mis manos apretó sus senos. Mi nariz resopló en su nuca aquel aire caliente que la calentó un poco - ¡Hey, para! debo irme - articuló con sus ojos cerrados... - Ok, si tienes que... - dije mientras liberaba su cuerpo. Retrocedí unos cuantos pasos hacia atrás, quité mi camiseta, también mis zapatos sin soltar los cordones y por último mi pantalón con el bóxer. La cercanía al abrazarla mientras bromeamos me excito bastante y lo tenía algo erecto. Pudo verme en el espejo así, mordió su labio inferior, se puso de pie e intento salir por la puerta de la habitación - ¡Oye, tengo que irme! - dijo entre risas cuando casi llegaba a la puerta. Alcancé a agarrarla de un brazo - De aquí no sales a ninguna parte - le susurré, al momento que pegaba su cuerpo completamente al mío. Sintió mi erección endureciéndose contra sus piernas, mientras que las sensaciones que nos invadían a ambos por ese beso apasionado que compartíamos ahora. Mi mano descendió de su espalda a su culo, el cual apreté y subí el vestido corto que traía puesto, bajé su ropa interior y la agarré con más fuerza. Metí mi lengua en su boca y se enredaba con la suya, nuestras respiraciones eran rápidas y los latidos aumentaban. Mi erección se acomodo en entrepierna y moví mi cadera como si la penetrará, rozando así su sexo. Ella misma bajó su ropa interior hasta que cayeron hasta sus tobillos, la mano que tenía en su trasero viajó a su sexo, esos labios que comenzaban a tener un pequeño rastro de humedad, pase mis dedos entre ellos y luego os metí, moviéndolos en círculos dentro de ella. Nuestro beso nunca terminó, antes cada vez nos encendía más y más. Con su mano derecha tomó mi pene y lo puso en la entrada de su placer, se lo metí con muchas ganas y allí de pie comenzamos a desahogar esas llamas que me habían incendiado durante todo el día y que ahora la quemaban a ella. La embestía con ganas una y otra vez, con fuerza durante un par de minutos, el placer me llevó a hacérselo a más velocidad, sonando así los líquidos de ambos que se mezclaban en una danza placentera y riquísima, al estar a punto de explotar sobé mi pelvis contra su clítoris para provocarle placer inmenso sin dejar de darle con toda mi pasión... un orgasmo fuerte me recorrió, extendiéndose desde mis genitales a todo mi cuerpo. Ella quedo muy excitada, con ganas de mucho más. Su móvil sonó justo en ese instante, era su amiga, lo arrebaté de su mano sin violencia alguna y le dije a su amiga - Lo siento, no podrá ir porque se lo voy a hacer toda la tarde - Justo en ese momento corté la llamada, mi princesa con esa cara de anonadada que se mezclaba aún con lo excitada que estaba por la forma en que le hablé a su amiga. La besé sin dejarle pronunciar ni un sonido. Ahora venía el turno de su placer para continuar después con el de ambos nuevamente...
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- ¿Qué más quieres de mí? - me cuestionó... mi vientre frente al suyo, mis manos a ambos lados de su cadera y mi frente posada sobre la suya. - De ti quiero todo... - respondí. Callamos durante varios segundos, en los cuales me perdía en su mirada - Te amo. Hoy en especial, *quiero morir en tu piel, quiero beberme tu vida, quiero llenarte de amor... Quiero bañarme de ti, quiero poseerte de por vida, quiero sentirte latir de arriba abajo, de abajo arriba, hora tras hora, día tras día*. Eso quiero - mientras me escuchaba atenta, no pudo esconder esa hermosa sonrisa que se colaba entre sus labios. La sonrisa que puede encantar hasta al hombre más sensato... la sonrisa de una mujer enamorada. Abrazó mi cintura con ambas manos, eliminando hasta el más pequeño espacio que había entre nosotros. Cerró sus ojos, unió sus labios a los míos. Aquel beso lento, detenía el tiempo alrededor, y no solo el tiempo, también nuestras respiraciones. Poco a poco el deseo fue apoderándose de nuestros cuerpos, mis manos descendieron a su trasero, acariciándolo y apretándolo al mismo tiempo que nuestras lenguas se unían al beso, ahora más rápido, como si quisiéramos comernos. Sus manos desabrocharon uno a uno los botones de mi camisa, y las mías le llenaban de caricias el cuerpo, provocando un incendio por toda su piel que se extendía a su vientre. Las ganas aumentaron en pocos segundos, haciendo que nos desnudáramos con mayor rapidez. Quité su sostén y sus pezones preciosos saltaron a la vista, mi mano izquierda le dieron atenciones deliciosas sin que mi boca dejará de jugar con la suya. - Uhhhhmmm - sonó desde el fondo de su garganta, como una especie de gemido que exclamaba que necesitaba placer y que lo necesitaba ahora. Me arrodillé ante ella y bajé su ropa interior mientras mordía la parte delantera de sus piernas, muy cerca de su sexo y luego bajando hasta casi morder sus rodillas. Me puso de pie y bajó mi bóxer sin arrodillarse, solo inclinándose frente a mí, con besos por mi vientre. Mi erección saltó frente a su rostro al librarle de su cobertura, lo tomó con su mano y me masturbó, moviéndolo con su mano cerrada sobre él, desde la punta hasta la base durante un tiempo, y su otra mano la llevo hasta su vagina y comenzó a acariciarse. Ambos necesitábamos más... la enderecé, y con fuerza recorrí su piel, excitándola. Recostándola sobre la cama, boca abajo, se dejó llevar, yo dirigía a mi gusto. Me posé sobre ella y sobé mi piel contra la suya, llenándonos de más ganas - ¡Házmelo Amor! ¡Házmelo ya! - rogó deseando sentir más. Tomé su seno en mi mano, lo aruñé y tome con la punta de mis dedos su pezón, que retorcí suavemente. Era delicioso jugar con mi pene en la entrada de su vagina y jugar con su busto de esa manera, elevó su cola tratando de que la penetrara, sus ansías crecían con esas ricas sensaciones. Pude sentir cuando la penetraba que estaba mojadita, lentamente lo deslicé en su interior, ambos retuvimos la respiración mientras sentíamos el cielo entre nuestras piernas. Se lo metí todo, rocé mi pubis contra sus nalgas tratando de meterlo más a fondo... - ¡Qué rico! No vayas a par... - gimió, pero callé sus palabras con ese beso cargado de lujuria, en el preciso momento en que empezaba a hacérselo con pasión. Embistiendo su trasero con ganas de nunca detenerme, el sonido de la piel chocando al momento de hacer el amor no tiene igual. Esas cosquillas invadían su estómago, y a mí me dominaban por completo, los dedos de mis pies se tensionaban y se lo hice con más fuerza... sus gemidos, mis jadeos y el beso provocaron que un intenso orgasmo recorriera su cuerpo inundándolo de placer, rico placer inigualable, las contracciones de su sexo sobre mi miembro me hicieron explotar como nunca antes dentro de ella. El sudor en nuestros cuerpos daba paso al relajamiento haciéndonos sentir en el paraíso. El beso fue la culminación de mi muerte en su piel...
Fragmento tomado de la canción: *'Quiero morir en tu piel' de Willy Gonzales* - Cada martes una fantasía mezclada con una canción, / http://www.youtube.com/watch?v=XXmgJw3YFko
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Sabía que fueron sus errores los que les llevaron a alejarse... por aquellos días tuvo muchos problemas, no lo usaba como excusa pero... en fin. Se enteró que ella estaba saliendo con alguien más y le dolió lo suficiente para no seguir esperando más. Se atrevió a buscarla de nuevo y al verse, se quedaron en silencio, sorprendidos, durante varios segundos. - Hola - Inició la conversación él. (siempre entre ellos había más que solo amor, fuego sería una definición más acertada) - ¿podemos hablar un momento? - Iba a dar un paseo... pero bueno, un momento solamente - le contestó. Entró, luego lo invito a pasar. Se dirigió a la cocina y el la siguió. El ambiente no era raro, era algo tenso, pero nunca raro. Hablaron de cosas sin importancia durante algunos minutos... - ¿Has venido solamente a saber cómo he estado? - preguntó ella, sabiendo que no era lo que buscaba. - Te Amo, lo sabes. Me haces mucha falta - antes que ella pronunciara alguna palabra, continuo - *¿Dime si él te conoce la mitad? ¿Dime si él tiene la sensibilidad de encontrar el punto exacto donde explotas al amar?* - se acercó hasta quedar frente a ella y la tomo de las caderas, no quería resistirse, a pesar que su mente le gritaba que lo hiciera - *¿Dime si él te ama la mitad de lo que te ama este loco que dejaste en libertad?* - le susurró al oído y el viento proveniente de su boca, cálido en el cuello y oreja de ella la excito más de lo que ya estaba. Ambos estaban en una especie de encanto, se deseaban como desquiciados y no reaccionaban ni les importaba nada más, solo ese momento. Le beso el cuello y las manos en sus caderas apretaron su carne. Descontroló todo en ella, lo besó y ambos se incendiaron en pasión. Las caricias de ambas partes eran provocativas, los besos sugestivos y no podían soportar más las ganas. La ropa fue cayendo al suelo. él besaba su cuello, bajaba a sus senos y se ensañaba en sus pezones, las manos de ella le despeinaban con ansías de devorarle. Esa mano que ella tanto extrañaba ahora estaba tocando su sexo, pasando sus dedos entre sus labios y acariciando de la manera que solo él sabía hacerlo. El otro brazo le rodeaba la espalda acercándola por completo sin dejar ni un solo milímetro entre los cuerpos. El sudor se presentaba entre ellos anunciando la locura. Sus brazos rodearon el cuello de él a la par que se unían en un beso apasionado, hambrientos el uno por el otro, necesitaban placer, pero no cualquier placer, sino aquel que solo ellos sabían proveerse. Con su brazo varonil levantó la pierna izquierda de ella, y sin usar sus manos comenzó a pasar la punta de su pene por su vagina húmeda, ... el placer del roce para ambos fue increíble, la cadera de ella se movía involuntariamente y pequeños temblores la invadían recorriendo su cuerpo, sus pezones se endurecieron y su mirada clavada en los ojos de él. Al metérselo no hubo ya más espera, empezó a penetrarla con fuerza y ganas sin medida. La piel chocando era un aumento al morbo de verse desnudos, de pie, haciéndolo como nunca. El placer no se podía comparar... - Más rápido, más duro, más!! - gimió ella entre los mordiscos que le daba al mentón y cuello que tanto deseo y extraño. él estaba extasiado de placer y no quería parar, oírla pedir eso entre gemidos lo lleno de más placer, le sostenía aquella pierna y se lo metía más profundo y más rápido... los sonidos... los líquidos mezclados... el sudor... la piel uff. Ella gemía sin detenerse ahora y él jadeaba con su respiración al máximo. Un orgasmo recorrió todo el cuerpo de ella, llenando de convulsiones su vientre y contracciones la mayoría de músculos de su cuerpo, al mismo tiempo que el clímax más placentero lo inundaba eyaculando dentro de ella, llenando su interior de una calidez deliciosa...
- Oscar -








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