Llegué y estaba ahí recostada sobre la cama, la hacía dormida, mientras me quitaba mi ropa la veía, era inevitable, llevaba puesto sólo un camisón que le llegaba a la cintura y un calzón de esos diminutos que no dejan mucho a la imaginación. Me metí a bañar, cuando salí, seguía ahí sólo que había dos copas de brandy sobre el buro, sin verme preguntó - ¿Estás cansado? - Algo - dije. - Tómate un trago, te lo acabo de preparar. - Me acerqué a tomar mi copa mientras no dejaba de ver sus nalgas, la hermosa silueta que dibuja su trasero que me vuelve loco, tomé un trago de aquella copa de torres 10 que tanto me gusta, me senté a un lado suyo y comenzó lo inevitable. Empecé a masajearle la espalda, sus hombros y su cuello, me acerqué para besar su cuello jugaba con mi lengua sobre sus clavículas de lado a lado, la erección de su piel me decía que le gustaba, yo, ya con una notable erección, me quité la toalla que era lo único que me cubría, la deje caer y me subí en ella, sentado sobre sus nalgas besaba su espalda y recorrí cada espacio de su espalda con la lengua, hasta llegar a esa zona donde la espalda pierde su nombre y deslicé mi lengua por toda la raya de su trasero, pasé por su ano hasta llegar a su vagina donde me quedé un rato besando, jugueteando con mi lengua de arriba a abajo, de un lado a otro subiendo hasta su ano y volviendo a bajar para chupar su clítoris, era ya mucha la excitación, pasó su mano así como te las ponen cuando te van a poner unas esposas y me empezó a agarrar mi miembro, estaba duro, erecto y muy lubricado, se dio vuelta, me dijo que me parara, ella se sentó en la cama y me empezó a dar sexo oral, era la locura, yo ya no aguantaba, la quería penetrar ya, le di la vuelta bruscamente, la acomodé en 4, la agaché. De su espalda, su silueta dibujaba un hermoso triángulo en donde la punta eran sus nalgas, y así sin avisar la penetré, ese grito de placer me prendió aún más, la penetré una y otra vez, cada vez más fuerte, cada vez más rápido mientras me imploraba que no me detuviera, que no se la sacara, ya no podía más, quería eyacular, hice un último esfuerzo; el cansancio y la pasión eran mucho, en eso esa sensación de cuando sabes que ella ha alcanzado el clímax, esa explosión de fluidos que es incomparable, después termine yo, ella gemía, su respiración estaba super agitada, que decir de la mía... nos quedamos acostados, yo sobre de ella con mi miembro dentro de ella, satisfechos, ahora ya podemos dormir... sabemos que por hoy ya tuvimos nuestro orgasmo. Hasta mañana.
Nestor Gabriel Batistuta
