Unos labios blanditos.
Tumbada desnuda, inmovilizada de piernas y brazos en cada esquina de la cama y un pañuelo cubriendo sus ojos.
La tenue luz, que se atreve entrar por la ventana, ilumina
tu cálida y aterciopelada piel trigueña. Unos ojos la miran, observando cada
detalle de su lindo cuerpo salpicado de tatuajes y algunos lunares, le vuelve
loco.
Sus manos comienzan a acariciarla, dibujando con sus dedos su propio cuerpo; se inclina hacia ella, aproximando su nariz hasta llegar a rozarla y le respira, tiene un aroma natural que embriaga sus sentidos. Le sigue acariciando, recorriendo con sus manos el "Serengueti de su piel", su boca busca la de él, encontrándose con unos labios y saliendo al paso ambas lenguas que se cruzan y se abrazan. Pequeños mordiscos hacen que se vaya excitando más y más; ella desea tocarle pero las vendas se lo impiden, sus bocas se separan y él desliza su lengua descendiendo por su delicado cuello, notando los soplidos de la respiración provocan movimientos de excitación en su pelvis. Su lengua pasea ya rodeando sus tímidos pechos, besándolos, acariciando con los labios sus pezones, haciendo que se vuelvan de una dureza que permiten sujetarlos entre los dientes como delicados frutos exóticos.
Ella desea más y más, su respiración y los movimientos de su cuerpo la delatan, él acaricia su vientre y fluyendo se vierte sobre su pubis, los muslos ardientes de deseo se separan aún más, invitando a su mano descender por su húmedo sexo, empapándose de rica miel que aflora de su interior. Tras hacerla unas pequeñas cosquillas al transitar su nariz por el abdomen, aproxima su lengua para lamer con placer el elixir que mana de entre sus piernas, su lengua pasea por su sexo, abriéndose paso entre los labios hasta adentrarse unos centímetros por su vagina, sus lamidos, provocan en ella profundos y ahogados gemidos que la hacen sujetar con fuerza los pañuelos que la mantienen apresada. Avanzando con su lengua se abre paso hasta llegar a su abultado clítoris, su boca lo atrapa y absorbe, presionando con su lengua, cada vez, un poco más; prestando atención al rítmico movimiento de sus caderas, que, moviéndose en círculos van presionando más y más fuerte contra su cara; su lengua presiona su clítoris cada vez un poco más fuerte y sus dedos, dentro de ella estimulando el interior de su vagina con movimientos constantes.
El ritmo de la respiración aumenta, a la vez que eleva sus caderas emitiendo un gemido de placer que la hace convulsionar varias veces, una sonrisa se dibuja en su cara mientras él se separa con extrema delicadeza de su sexo. La desata de piernas y brazos, aprovechando el momento para quitarse la venda que cubría sus ojos y le mira, ella le sonríe y le obliga a tumbarse, empujándole contra las arrugadas sábanas, un excitante escalofrío recorre el cuerpo de él haciendo que se retuerza de placer.
Ella sujeta sus brazos con las manos, mientras su lengua juega con la de él de forma provocativa y poco a poco acaricia presionando su sexo contra su pene, meciéndose sobre él como si de un balancín se tratase. Sus lenguas se separan dejando entre ellas un puente de viscosa saliva, se incorpora y cabalga suavemente, sentada sobre su pene, el nota como sus labios vaginales lo rodean, el placer es infinito y moviéndose hacia atrás lo recorren de principio a fin. Le libera los brazos, aprovechando para dirigir sus manos a sus cachetes, juntándolos y separándolos en cada movimiento, le encanta su culo y lo aprieta con fuerza, apreciando con su mano izquierda una pequeña cicatriz que se hizo hace mucho tiempo; en ese momento ella desliza su cuerpo hacia adelante permitiendo que su pene entre despacito hasta el final, es indescriptible la sensación de estar dentro de ella, simplemente fantástica. Ella cabalga, frotándose su clítoris contra el duro vientre, proporcionándole un placer que la lleva de nuevo a rozar el cielo; él, ya no aguanta más y acelera sus movimientos elevando ligeramente con sus brazos el cuerpo de su amazona y dando unas rápidas embestidas consigue provocarla otro orgasmo más. Cada embestida hace acercarle al punto de no retorno y de repente como si de una explosión cósmica se tratara, algo estalla dentro de él, un placer infinito le recorre de arriba a abajo provocándole una eyaculación que dura varios segundos.
Sus empapados sexos siguen golpeándose unos momentos más a causa del clímax, produciendo unos sonidos que hacen surgir unas pícaras sonrisas de ambas caras, él acaricia su cara mientras relajan la tensión de sus músculos, se miran, se acarician, disfrutan del aroma que se desprende de sus cuerpos, llevándoles a un mundo de sensaciones donde se pierden, a la vez que unos ojos se van cerrando y un "te veo en mis sueños" se escapa de unos labios blanditos.
Sus manos comienzan a acariciarla, dibujando con sus dedos su propio cuerpo; se inclina hacia ella, aproximando su nariz hasta llegar a rozarla y le respira, tiene un aroma natural que embriaga sus sentidos. Le sigue acariciando, recorriendo con sus manos el "Serengueti de su piel", su boca busca la de él, encontrándose con unos labios y saliendo al paso ambas lenguas que se cruzan y se abrazan. Pequeños mordiscos hacen que se vaya excitando más y más; ella desea tocarle pero las vendas se lo impiden, sus bocas se separan y él desliza su lengua descendiendo por su delicado cuello, notando los soplidos de la respiración provocan movimientos de excitación en su pelvis. Su lengua pasea ya rodeando sus tímidos pechos, besándolos, acariciando con los labios sus pezones, haciendo que se vuelvan de una dureza que permiten sujetarlos entre los dientes como delicados frutos exóticos.
Ella desea más y más, su respiración y los movimientos de su cuerpo la delatan, él acaricia su vientre y fluyendo se vierte sobre su pubis, los muslos ardientes de deseo se separan aún más, invitando a su mano descender por su húmedo sexo, empapándose de rica miel que aflora de su interior. Tras hacerla unas pequeñas cosquillas al transitar su nariz por el abdomen, aproxima su lengua para lamer con placer el elixir que mana de entre sus piernas, su lengua pasea por su sexo, abriéndose paso entre los labios hasta adentrarse unos centímetros por su vagina, sus lamidos, provocan en ella profundos y ahogados gemidos que la hacen sujetar con fuerza los pañuelos que la mantienen apresada. Avanzando con su lengua se abre paso hasta llegar a su abultado clítoris, su boca lo atrapa y absorbe, presionando con su lengua, cada vez, un poco más; prestando atención al rítmico movimiento de sus caderas, que, moviéndose en círculos van presionando más y más fuerte contra su cara; su lengua presiona su clítoris cada vez un poco más fuerte y sus dedos, dentro de ella estimulando el interior de su vagina con movimientos constantes.
El ritmo de la respiración aumenta, a la vez que eleva sus caderas emitiendo un gemido de placer que la hace convulsionar varias veces, una sonrisa se dibuja en su cara mientras él se separa con extrema delicadeza de su sexo. La desata de piernas y brazos, aprovechando el momento para quitarse la venda que cubría sus ojos y le mira, ella le sonríe y le obliga a tumbarse, empujándole contra las arrugadas sábanas, un excitante escalofrío recorre el cuerpo de él haciendo que se retuerza de placer.
Ella sujeta sus brazos con las manos, mientras su lengua juega con la de él de forma provocativa y poco a poco acaricia presionando su sexo contra su pene, meciéndose sobre él como si de un balancín se tratase. Sus lenguas se separan dejando entre ellas un puente de viscosa saliva, se incorpora y cabalga suavemente, sentada sobre su pene, el nota como sus labios vaginales lo rodean, el placer es infinito y moviéndose hacia atrás lo recorren de principio a fin. Le libera los brazos, aprovechando para dirigir sus manos a sus cachetes, juntándolos y separándolos en cada movimiento, le encanta su culo y lo aprieta con fuerza, apreciando con su mano izquierda una pequeña cicatriz que se hizo hace mucho tiempo; en ese momento ella desliza su cuerpo hacia adelante permitiendo que su pene entre despacito hasta el final, es indescriptible la sensación de estar dentro de ella, simplemente fantástica. Ella cabalga, frotándose su clítoris contra el duro vientre, proporcionándole un placer que la lleva de nuevo a rozar el cielo; él, ya no aguanta más y acelera sus movimientos elevando ligeramente con sus brazos el cuerpo de su amazona y dando unas rápidas embestidas consigue provocarla otro orgasmo más. Cada embestida hace acercarle al punto de no retorno y de repente como si de una explosión cósmica se tratara, algo estalla dentro de él, un placer infinito le recorre de arriba a abajo provocándole una eyaculación que dura varios segundos.
Sus empapados sexos siguen golpeándose unos momentos más a causa del clímax, produciendo unos sonidos que hacen surgir unas pícaras sonrisas de ambas caras, él acaricia su cara mientras relajan la tensión de sus músculos, se miran, se acarician, disfrutan del aroma que se desprende de sus cuerpos, llevándoles a un mundo de sensaciones donde se pierden, a la vez que unos ojos se van cerrando y un "te veo en mis sueños" se escapa de unos labios blanditos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario