domingo, 20 de octubre de 2013

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Me encantaba la forma en que se excitaba cuando yo la provocaba, solo yo sabía decir las palabras correctas, los gestos y momentos perfectos para elevarla a un estado único.

Esa noche tras varios meses juntos, quería complacerla y como siempre brindarle un orgasmo maravillosamente placentero. La besé y le recordé cuanto la amaba. Le susurraba lo que quería hacerle muy cerca de su oído, (el viento de mi voz en su oreja y cuello, la enloquecían) Acaricie sus senos por encima de su ropa, allí quedo en silencio y su sonrisa paso a ser un rostro serio, no porque no le gustara, sino por el placer que le estaba provocando. Levanté su falda y luego por dentro de su ropa interior introduje mi mano. Un gemido escapo de sus labios provocándome en gran manera. Mis dedos comenzaron a acariciar su clítoris, lentamente, luego sus labios, la besé nuevamente mientras mis caricias seguían elevándola al paraíso. Tras unos minutos me concentré solo en esa parte que la enloquecía hasta que explotó... los sonidos que hacía eran increíbles. No me detuve, seguí acariciándola allí unos segundos más, a pesar que sabía lo sensible que quedaba tras un orgasmo - ¡No más, papi! ¡No aguanto! - me dijo con voz jadeante, yo sabía que lo decía porque el placer era tan intenso que sobrepasaba su capacidad. - Solo un momento más, mami - Le respondí, mirándola. Otro orgasmo conmociono su cuerpo nuevamente. Le di un beso delicioso, a la par que detenía mis dedos de su movimiento - Te Amo - susurré...

Me encantaba complacerla.

- Oscar -






 Después de mi viaje de algunos días, regrese antes de lo que le había dicho. Entre sin hacer ruido y llegue a nuestro dormitorio, para mi sorpresa estaba tocándose, ya muy excitada, a punto de estallar. Los sonidos que salían de su boca me enloquecieron, mas espere a que terminara para después de un rato besarla así desnuda y llenarnos de placer, ahora juntos nuevamente.

- Oscar -  




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Luego de una mañana de besos y caricias le dimos paso a momentos de pasión y desenfreno, al desnudarte comencé a besar tus hombros y a morder tu espalda sin dejar de tocar tu cintura, las ganas nos fueron consumiendo y te hice mía. Cuando explotamos nos arrodillamos aún sin separarnos ni un centímetro y proseguí con besos de cariño mientras vivías una fantasía en cuerpo y alma... 

- Oscar -





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Recordé todo lo que me enamoró de ella, ya no quería seguir peleando más, y mucho menos que la relación siguiera deteriorándose hasta perdernos. Decidí cambiar mi actitud y por varios días no respondí de mala manera y tuve pequeños detalles que hacían que ella mejorará su humor. Preparé una noche especial (sin que fuera un día especial)... luego de el romance, en una banca de la sala la desnude lentamente, la miraba mientras caía la ropa al suelo, !!Cuanto la amo¡¡ Besando su vientre baje hasta su sexo, que me encanta, me deleite con mi postre favorito mientras ella cerraba sus ojos y cortos sonidos escapaban de su interior, tomaba sus senos y los apretaba sin detener mi boca del manjar. Nos Amamos y reavivamos lo que nos unió... somos nosotros nuevamente,

- Oscar -




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Deslizaba mis manos por su espalda llegando a su cintura mientras me arrodillaba frente a ella, mirándola directo a los ojos, los cuales tenía inyectados de deseo, tanto que comenzó a temblar... todo lo demás fue celestial

- Oscar -



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Entre a la habitación y allí estabas tú, sin nada cubierto de tus caderas para abajo, una ceja arqueada en dirección a mí y una boca semiabierta, no tardó mucho en dibujarse una sonrisa en mi rostro y abultarse un poco mi pantalón. Con tus rodillas dobladas y tus pies sobre la cama me señalaste que debía hacer, sin una sola palabra, solo tus gestos y ademanes. Acostándome empecé a hacerte disfrutar mientras yo disfrutaba más al verte hacerlo de esa manera... 

- Oscar -









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