sábado, 8 de febrero de 2014

El Policia




Este relato comienza un día en el que tuve un pequeño problema y tuve que acudir a la policía, podría decir que ese fue uno de los mejores y de los peores días de mi vida, puesto a que conocí a un policía que desde que vi por primera vez sentí como se me hizo un nudo en el estómago y se me mojo la entre pierna, el de inmediato se percató en mí y muy pronto me lo dejo saber. Él era todo lo que uno espera de un policía, era alto, atlético y daba ese aire a que te puede proteger o abusar de ti que a mí por lo menos me vuelve loca.

No paso mucho tiempo para que me pidiera mi teléfono con la excusa de que “Era necesario”. Muy pronto los whatsapp’s iban y venían hasta llegar al punto de tener conversaciones muy calientes y hacerme pasar el día fantaseando que me cogía y cogía, y no solo él, sino también sus compañeros de trabajo, incluida también una oficial de policía. Fantaseaba con que me lo hacían entre todos mientras me obligaban a chupar y lamer los senos y vagina de su compañera.

Por fin llego el día, llego el día de encontrarnos nuevamente y yo iba dispuesta a matar, tenía demasiadas ganas de ser poseída por este hombre, ni yo misma me entendía. Por fin llegó la hora de verlo y yo sentía morir, allí estaba todavía con el uniforme, me acerque y lo salude, no paso mucho tiempo para que me preguntara si quería ir a un sitio más cómodo, no dure ni un segundo para responderle que sí, pero para no correr mayor riesgo lo invite a mi departamento.

A penas llegamos me tomo fuertemente y me puso las dos manos hacia atrás y luego las esposas, se acercó a mi oído y me dijo “si intentas quitártelas es peor, solo te apretaran más” me mordió el lóbulo y comenzó a besarme el cuello intensamente. Me empujo hasta llegar a uno de los sillones, me obligo a arrodillarme justo frente a él, todavía con las manos atadas a mi espalda, se sacó el pene del pantalón del uniforme y me dijo que se me notaba en la cara lo mucho que deseaba comerme su polla. Me tomo fuerte de la cabeza y puso su polla en mi boca me ordeno que la abriera y así lo hice, recuerdo claramente el sabor de su carne y la sensación de su pene entrando y saliendo frenéticamente mientras me tomaba fuertemente de mi cabeza para crear ese entra y sale de mí. Yo solo chupaba y lamia con desespero, así estuvimos así un buen rato y yo solo podía chupar y escucharlo respirar rápidamente, hasta que me la saco y sentí la leche caliente caer en uno de mis ojos y acto seguido un poco en mis labios y mejillas. Lo vi directamente a los ojos y pase la lengua por los labios para recoger un poco más de leche y dejarle ver que me encanta tragármela.

Me levanto (cosa que alivio mucho mis rodillas) me pregunto dónde quedaba el dormitorio y me llevo hasta el, al llegar me quito las esposas, y comenzamos a besarnos apasionada y frenéticamente mientras él me decía lo mucho que quiso cogerme desde el primer día que me vio, lo ayude a quitarse su uniforme y él me ayudo a quitarme mi ropa, me empujo a la cama, y comenzó a hacerme uno de los mejores sexos orales que me han hecho, le daba pequeños mordisquitos a mi clítoris que me hacían gritar de desespero, sus mordiscos y lametazos se turnaba entre mis senos y mi vagina, creando un suspenso que me estaba volviendo loca. Volvió a colocarme las esposas pero esta vez me esposó de las barandas de la cama dejándome en la posición de perrita, pero inmóvil para su disfrute total.

Jugaba con su pene en la entrada de mi ano y de mi vagina, hasta que por fin sentí como invadía mis entrañas haciéndome pegar un grito de placer y de dolor por su largo y gran grosor. Primero fue todo lento hasta que comenzó a darme realmente rápido y fuerte, de tal modo que podía sentir como chocaba la punta de su pene en mi estómago yo solo gritaba y gemía mientras le decía entre dientes “siiii oficial, siiii, hágame pagar por todos mis crímenes, siii”. Mi primer orgasmos se hizo venir y fue aún más fuerte cuando sentí su dedo lubricado entrar por mi ano, ahora me bombeaba como vestía y jugaba con mi ano al mismo tiempo, mi orgasmo fue tan fuerte que creía que me iba a desmayar, de repente saco su pene dejándome desconcertada y lo introdujo rápidamente en mi culo sin permiso alguno, causándome dolor y placer al mismo tiempo, él era la autoridad y lo sabía.

Su pene invadió mi culo y yo no podía más que disfrutar de aquella invasión. Estaba gozando verdaderamente mientras sentía su pene entrar en mi ano y salir, se escuchaba su respiración agitada y mis gemidos de perra en celo, mis orgasmos venían unos tras otros, ya mi cuerpo no daba para más y él seguía dándome como si nada, hasta que de repente sentí como un chorro abundante de leche caliente me lleno por dentro y mi último orgasmo se hizo inminente después de aquella sensación de estar llena de leche y usada, era realmente sexo y sexo del bueno. Se acostó a descansar pero no me soltó hasta un buen rato, decía que le gustaba la vista de mí allí dispuesta a ser cogida otra vez…


Y que creen ? así fue nuevamente ....

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