Este relato
comienza un día en el que tuve un pequeño problema y tuve que acudir a la
policía, podría decir que ese fue uno de los mejores y de los peores días de mi
vida, puesto a que conocí a un policía que desde que vi por primera vez sentí
como se me hizo un nudo en el estómago y se me mojo la entre pierna, el de
inmediato se percató en mí y muy pronto me lo dejo saber. Él era todo lo que
uno espera de un policía, era alto, atlético y daba ese aire a que te puede
proteger o abusar de ti que a mí por lo menos me vuelve loca.
No paso
mucho tiempo para que me pidiera mi teléfono con la excusa de que “Era
necesario”. Muy pronto los whatsapp’s iban y venían hasta llegar al punto de
tener conversaciones muy calientes y hacerme pasar el día fantaseando que me cogía
y cogía, y no solo él, sino también sus compañeros de trabajo, incluida también
una oficial de policía. Fantaseaba con que me lo hacían entre todos mientras me
obligaban a chupar y lamer los senos y vagina de su compañera.
Por fin
llego el día, llego el día de encontrarnos nuevamente y yo iba dispuesta a
matar, tenía demasiadas ganas de ser poseída por este hombre, ni yo misma me
entendía. Por fin llegó la hora de verlo y yo sentía morir, allí estaba todavía
con el uniforme, me acerque y lo salude, no paso mucho tiempo para que me
preguntara si quería ir a un sitio más cómodo, no dure ni un segundo para
responderle que sí, pero para no correr mayor riesgo lo invite a mi
departamento.
A penas
llegamos me tomo fuertemente y me puso las dos manos hacia atrás y luego las
esposas, se acercó a mi oído y me dijo “si intentas quitártelas es peor, solo
te apretaran más” me mordió el lóbulo y comenzó a besarme el cuello
intensamente. Me empujo hasta llegar a uno de los sillones, me obligo a
arrodillarme justo frente a él, todavía con las manos atadas a mi espalda, se
sacó el pene del pantalón del uniforme y me dijo que se me notaba en la cara lo
mucho que deseaba comerme su polla. Me tomo fuerte de la cabeza y puso su polla
en mi boca me ordeno que la abriera y así lo hice, recuerdo claramente el sabor
de su carne y la sensación de su pene entrando y saliendo frenéticamente
mientras me tomaba fuertemente de mi cabeza para crear ese entra y sale de mí.
Yo solo chupaba y lamia con desespero, así estuvimos así un buen rato y yo solo
podía chupar y escucharlo respirar rápidamente, hasta que me la saco y sentí la
leche caliente caer en uno de mis ojos y acto seguido un poco en mis labios y
mejillas. Lo vi directamente a los ojos y pase la lengua por los labios para recoger
un poco más de leche y dejarle ver que me encanta tragármela.
Me levanto
(cosa que alivio mucho mis rodillas) me pregunto dónde quedaba el dormitorio y
me llevo hasta el, al llegar me quito las esposas, y comenzamos a besarnos
apasionada y frenéticamente mientras él me decía lo mucho que quiso cogerme
desde el primer día que me vio, lo ayude a quitarse su uniforme y él me ayudo a
quitarme mi ropa, me empujo a la cama, y comenzó a hacerme uno de los mejores
sexos orales que me han hecho, le daba pequeños mordisquitos a mi clítoris que
me hacían gritar de desespero, sus mordiscos y lametazos se turnaba entre mis
senos y mi vagina, creando un suspenso que me estaba volviendo loca. Volvió a
colocarme las esposas pero esta vez me esposó de las barandas de la cama
dejándome en la posición de perrita, pero inmóvil para su disfrute total.
Jugaba con
su pene en la entrada de mi ano y de mi vagina, hasta que por fin sentí como
invadía mis entrañas haciéndome pegar un grito de placer y de dolor por su
largo y gran grosor. Primero fue todo lento hasta que comenzó a darme realmente
rápido y fuerte, de tal modo que podía sentir como chocaba la punta de su pene
en mi estómago yo solo gritaba y gemía mientras le decía entre dientes “siiii
oficial, siiii, hágame pagar por todos mis crímenes, siii”. Mi primer orgasmos
se hizo venir y fue aún más fuerte cuando sentí su dedo lubricado entrar por mi
ano, ahora me bombeaba como vestía y jugaba con mi ano al mismo tiempo, mi
orgasmo fue tan fuerte que creía que me iba a desmayar, de repente saco su pene
dejándome desconcertada y lo introdujo rápidamente en mi culo sin permiso
alguno, causándome dolor y placer al mismo tiempo, él era la autoridad y lo
sabía.
Su pene
invadió mi culo y yo no podía más que disfrutar de aquella invasión. Estaba
gozando verdaderamente mientras sentía su pene entrar en mi ano y salir, se
escuchaba su respiración agitada y mis gemidos de perra en celo, mis orgasmos
venían unos tras otros, ya mi cuerpo no daba para más y él seguía dándome como
si nada, hasta que de repente sentí como un chorro abundante de leche caliente
me lleno por dentro y mi último orgasmo se hizo inminente después de aquella
sensación de estar llena de leche y usada, era realmente sexo y sexo del bueno.
Se acostó a descansar pero no me soltó hasta un buen rato, decía que le gustaba
la vista de mí allí dispuesta a ser cogida otra vez…
Y que creen ? así fue nuevamente ....

Excelente papasito!! te has ganado
ResponderEliminaruna rica noche