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sábado, 5 de abril de 2014
El Tren
Esa tarde hable con mi novio y me dijo que no podríamos vernos pues tenía mucho trabajo. ¿Hasta el viernes?, pensé yo... bueno, no es justo que él me deje tan abandonada, por lo tanto, decidí darme una escapada y hacer algo muy diferente a lo habitual, me llene de valor y me puse una minifaldita, unas medias con abertura en los muslos, en las nalgas y en mi depiladita panochita del tipo liguero, unas zapatillas de tacón alto, una blusita delgadita y sin nada abajo, un saquito un poquito más abajo que la micro falda que tan solo me quedaba cuatro dedos debajo de mis nalgas.
Ya arreglada y levemente perfumada, me dirigí al metro a la estación Pino Suarez a las 7:15 de la noche y entraría a uno de los vagones de atrás en la zona reservada solo para hombres, donde el tumulto es impresionante y estas muy apretujada sin poderte ni mover. Busque más o menos un grupito de hombres que se miraba audaz y poco confiables. Y dejaría que me acariciaran como una putita sin protestar.
Arranco el metro y al cabo de unos segundos, sentí que una mano áspera y fuerte me acariciaba una nalga y me deje acariciar sin rechistar solo las apreté y las afloje repetidas veces para dar a entender que no me disgustaba la caricia. Ya sintiéndose más seguro, siguió acariciándome y yo repegaba mis nalgas contra esa mano, ya más confiado, deslizo un dedo haciendo presión entre mis nalgas y dejaba que acariciara mis vellitos y mi culito.
Después uno de sus dedos entraba suavecito en mi culito solo la puntita del dedo, y yo trate de abrir las nalgas para que entrara más a fondo. El tren se movía mucho y en cada movimiento sentía como se introducía más y más haciéndome sentir delicioso, con su dedo en forma de gancho, me levantaba jalándome el orificio del culito hacia arriba haciéndome parar de puntitas levemente. Luego el tren se detuvo por la lluvia y aproveche para darme la vuelta y quedar cara a cara y pelvis a pelvis con aquel sujeto que me acariciaba de esa manera, al darme la vuelta entre la multitud, mi faldita quedo jalada y se me subió aún más. Al dar esa vuelta, sentí otra mano que me acariciaba nuevamente las nalgas con mucho frenesí, como si estuviera muriéndose de ganas, y me deje sin poner resistencia. El tren seguía parado y de pronto se escucha una voz por el altavoz que dice que por problemas con la lluvia y el granizo, el tren permanecería estacionado durante un rato, estábamos entre estación y estación. El muchacho que tengo enfrente no esta tan mal y siento en mi pubis un bulto increíble en su entre pierna. Que me está haciendo mucha presión en mi vientre, yo aprovecho y me repego aún más. Sin decir palabra alguna, solo sintiendo y moviendo mi pelvis y mis nalgas de manera más insinuante. El aprovecha mi decisión y coloca su mano abierta en mi panochita, eso me hace sentir increíble pues en las nalgas siento otras dos manos, que me acarician de forma muy sutil me encanta saberme deseada y manoseada por desconocidos. El que me acaricia la panocha deja que el dedo medio de su mano se meta entre mi rajita, acariciándome y frotándome el clítoris que ya está empapado al igual que mi vagina que gotea y solo siento un hilito de miel que se resbala entre mis muslos.
Al notar mi humedad, decide hacer algo más y se baja la cremallera de sus jeans, se saca la verga ya dura e hinchada con la cabeza palpitante y babosita por su propio lubricante y en un momento decisivo, levanta mi faldita y pone su verga caliente y dura entre mis muslos y en contacto con mi sexo.
Yo al darme cuenta abro un poco mis muslos. Lo más que me permite la gente que me aprisiona y logra dejarlo entre mis labios interiores, pero muy adentro muy pegados sintiendo ese calor que despedía mi chochita y la humedad que de inmediato le mojo toda su verga. Al sentir que abría los muslos, el tipo que está a mis espaldas también aprovecha y abre mis nalgas con sus dos manos y me mete un dedo en el ano. Sin avisar, solo así, de un solo golpe pero como yo estaba muy mojada por las caricias anteriores, lo recibí bien, sin protestar. El tren seguía parado y la gente se inquietaba más. El calor de los cuerpos es bochornosos y estamos sudando, solo me inquietaba la mirada de otro hombre que me parecía levemente conocido pero no alcanzaba a ubicar de donde, lo más seguro que sería alguien a quien solo hubiera visto al pasar. Mi blusa se hacía casi transparente por mi sudor y se notaban mis senos con mis pezones carnosos y erectos, muy paraditos e hinchados, así sentía la presión de mis pezones contra su pecho. El tipo que está a mis espaldas esta calientísimo y al ver que yo me estoy dejando acariciar, él decide meterme su verga por el ano. Primero restregando su cabeza babosita en mi culito y después de la cabeza que me hizo dar un pequeño quejido y después de unos segundos, me la metió toda de un sopetón, doy un brinco al sentir la presión y el dolor y me levanto en las puntas de mis pies, al sentir mucho ardor al abrirme el culito sintiendo algo de dolor pues la adivinaba grande y gruesa y justamente en ese momento se me clava en la vagina su verga que estaba como resorte esperando la oportunidad de entrar y ensartarse en mis entrañas como una serpiente esperando el momento de atacar. Buscando el ángulo para penetrarme, me siento empalada con esas dos vergas dentro de mi intimidad y doy un leve gritito que trato de ahogar para que la gente no se dé cuenta, solo aquel hombre que no dejaba de verme quizás imaginándose lo que ocurría entre mis muslos y mis nalgas, me empiezan a bombear cada quien con un ritmo diferente, lo que la pared entre mi vagina y mi ano, se sintiera muy frotada y en algunos instantes tan aprisionada como si me dieran un pellizco en la pared de mi vagina, me duele mucho pero también me gusta.
Me hace sentir súper PUTA y me empiezo a mover formando pequeños círculos cadenciosos con mis nalgas, con un ritmo delicioso mientras ellos me la sacan y me la clavan nuevamente, solo se escucha un leve chasquido al chocar sus vergas y sus huevos en mi pelvis y contra mis nalgas y así seguimos un rato y el tren arranca lentamente pero ya estamos en el vaivén de la marcha, las metidas son más fuertes y tengo que hacer milagros para no gritar. Así siguen duro y continuo entrando y saliendo yo moviendo mi culo de uno a otro lado y de arriba a abajo, hasta sentir como sus huevos chocaban con mi piel, sintiéndome poseída por dos machos desconocidos llenándome de sensaciones deliciosas y a punto de tener un orgasmo increíble.
De repente el tren se detiene abruptamente y aunque no iba rápido, siento como me las clavan hasta la matriz y el estómago haciéndome gemir levemente de placer y sintiendo un delicioso orgasmo que me sacudía toda la columna vertebral al tiempo en que ellos empiezan a eyacular dentro de mí, sintiendo solamente esa lava hirviendo que me quemaba por dentro.... Uffff es delicioso pues me echan más y más mocos lechosos en mis entrañas solo siento como crecen sus vergas dan un espasmo y vomitan dentro de mí.
Mi vagina también esta convulsionada y mis nalgas aprietan y sueltan para dejarlos secos, para que toda su carga de leche cremosa quede dentro de mis entrañas y nuevamente tengo otro orgasmo cuando arranca el tren de manera brusca. Ufffffffffff mis piernas están por doblarse pero con sus vergas dentro de mí lo impiden, me tienen casi volando sin fuerzas para sostenerme en pie. Uffffffffff cuando terminaron de vaciarse dentro de mí, yo di gracias pues sentía mucho ardor en mi culo, me imaginaba el tamaño de la verga que me había penetrado por el anito tembloroso aun y a juzgar por ese ardor debió haber sido muy grande y gruesa esa verga, me latía el esfínter, tratando de recobrar el tamaño normal y sentí como algo de su leche se escurría por mis nalgas hasta llegar y seguir por mis muslos, empapando parte de mis medias. La leche que tenía en la vagina la tenía bien aprisionada al tratar de que mi culito se cerrara.
Por fin se abrió la puerta y la gente empezó a salir, yo hice lo mismo sin siquiera voltear a ver a aquellos dos que me habían hecho suya, que me habían penetrado y usado como a una puta, me habían dejado su leche cremosa y calientita en mi vagina y en mi culo.
Era la estación de General Anaya, realmente pensé que ya estaría en Taxqueña pero afortunadamente era mi estación de bajada.
Salí caminando con dificultad, pues mis piernas aún estaban débiles por la experiencia pasada. Al subir las escaleras, me fallaron las fuerzas y de no ser por un señor que me detuvo, me hubiera caído irremediablemente, al voltear a mirarlo para darle las gracias, vi que era ese hombre que me había visto en el vagón del metro ese que no alcanzaba a ubicar. Le di las gracias sin ánimos de sentirme ofendida y el sonrío levemente y amablemente me dijo permíteme te ayudo, sostente de mi brazo, pero sonaba más a una orden que a un favor, al tiempo que el pasaba su brazo derecho por mi cintura, me dio pena pero preferí su ayuda a una posible caída. Ya saliendo del metro, me dijo te ves muy pálida ven te invito un café y sin fuerzas para rehusarme lo acepté. Nos sentamos en un gabinete que quedaba al fondo del restaurancito al que entramos quedando nuestras espaldas contra la pared, yo había quedado como encajonada en ese gabinete y el al lado mío impidiéndome una posible salida rápida. Trate de guardar la calma y empezó a hablar y me dijo
- ¿Cómo estás? ¿No me has reconocido?
- No - le conteste, realmente no lo recordaba y me dijo que era amigo de Pepe, mi novio...
Anónimo
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Wuaooo eso es de valor para estar con dos hombres.... q bien. X ti q lo gosaste. Y muy muy muy rico :-D
ResponderEliminarHola esta muy esta pagina gracias por compartir sus historias
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